El Jefe del Estado inaugura en la montaña
de Montjuich, que él ha regalado a Barcelona, un parque de
atracciones cuya contribución a la amenidad de la urbe
subrayábamos hace pocos días.
Este parque, como otras muchas obras de embellecimiento de la
montaña, pudo ser mostrado ayer a S. E. como prueba manifiesta
del beneficio que a la ciudad ha traído la cesión del castillo
y el gozo con que ésta está apropiándose de todas las
posibilidades de esparcimiento y recreo que aquella histórica
medida abrió para todo el pueblo barcelonés, proclamándolas
explícitamente en el Decreto correspondiente.
Vivos aún los ecos de las aclamaciones indescriptibles de
Barcelona en ocasión de su llegada, Franco pudo ayer comprobar
que nuestro pueblo no desaprovecha ocasión alguna de
patentizarle su afectuosa adhesión, y así el gentío aglomerado
en las inmediaciones de los dos centros visitados y el que se
congregó en el trayecto le ovacionó calurosamente, complacido
de comprobar las primeras entre las muchas consecuencias
constructivas y faustas que tendrá este viaje histórico.

Nueva fisonomía del parque de Montjuich
He aquí una bella perspectiva de la nueva fisonomía que nos
presenta Montjuich, con el castillo al fondo, el Mirador del
Alcalde a la izquierda, y el grandioso parque de atracciones,
cubriendo una importante área de terreno, que ayer por la
tarde fue inaugurado por S.E. el Jefe del Estado. (Foto
helicóptero T. A. F, la Vanguardia. Equipo de vuelo:
Sergio Palao y Francisco Perales)
Recorte de prensa facilitado por Jose
Pérez