Lo que fue el parque de atracciones de
Montjuic se repartirá pieza a pieza por todo el mundo. A
quienes entristeció el cierre del parque, el pasado 27 de
septiembre, después de 32 años en funcionamiento, quizás les
duela menos al saber que las montañas rusas, el pulpo, los
trenes y autos de choque o las divertidas figuras no se
olvidarán en un almacén ni reducirán a chatarra, sino que
habrá quien continuará disfrutando de ellas.
Las grandes atracciones como el Boomerang o el Vikingo irán
a parques extranjeros y las más pequeñas a ferias
Las atracciones, algunas de las cuales harían las delicias de
nostálgicos y coleccionistas, irán a parar a parques y ferias
de todos los tipos. Así, según fuentes de las empresas que
trabajan en el desmantelamiento del parque, de las grandes
instalaciones, el Boomerang, por ejemplo, la última atracción
que se estrenó, se enviará a Nueva Orleáns (Estados Unidos) o
el Vikingo, a La Habana (Cuba). Más cerca se quedará la gran
noria, que irá a un recinto español, a Benalmádena (Málaga).
Ninguna pieza irá al Tibidabo. Parques de Bulgaria y de otros
países del Este también recibirán algunas atracciones.
No les importa que estén un poco anticuadas. Al parecer todas
las piezas están ya vendidas a grandes parques o a pequeñas
ferias, según explica Javier Fernández, técnico del
Ayuntamiento que supervisa los trabajos y que cuenta que ya
intervino hace tres decenios en el montaje del recinto.
La empresa que explotaba el parque es responsable de su
desmantelamiento, aunque no explica los detalles. Hace unos
días ya se comenzó a retirar una de las pequeñas atracciones y
esta semana se ha trabajado en desmontar el Boomerang,
instalado antes de los Juegos Olímpicos y que causó gran
sensación.
El desmantelamiento no es sencillo, pues la atracción se
reduce a múltiples piezas, más manejables, pero de varias
toneladas de peso cada una, que se deberán llevar hasta el
puerto, se estima que se necesitarán unos 40 viajes en camión
para transportarlas en barco a Nueva Orleans.
Varias empresas especializadas, de grúas y de transporte,
entre ellas una canadiense, y coordinadas por la barcelonesa
Universal Trade Transport, se encargan de la retirada y
traslado, explica Josep Lluís Cano, de la firma.
Recorte de prensa facilitado por Jose
Pérez