Atracción Final

El Periódico Lunes, 28 de Septiembre de 1998
Manuel Vilaseró (Barcelona)

Atraccion-FinalUna de las atracciones del Parque de atracciones de Montjuic, el último día de funcionamiento.

Centenares de incondicionales del Parque de Atracciones de Montjuic disfrutaron con tristeza de las horas previas al cierre.
Despedida discreta. Únicamente unos centenares de barceloneses subieron por última vez a la noria o a la montaña rusa del Parque de Atracciones de Montjuic. La modernidad ha acabado con un dinosaurio que no supo adaptarse a los nuevos tiempos.

Llorar, lo que se dice llorar, no se vio a ningún visitante, pero sería injusto decir que nadie derramó una lágrima en su último día del Parque de Atracciones de Montjuic. La tristeza y la nostalgia invadieron la noria, el Vikingo y las montañas rusas. Los incondicionales de estos sexagenarios carros de feria se aprovecharon del espléndido domingo para disfrutar de sus últimas horas. A juzgar por la afluencia registrada, su club de fans no es demasiado grande. La entrada fue similar a la de cualquier domingo, unos centenares de personas.

Pero aunque los incondicionales sean pocos, su fidelidad está demostrada. Como Joshua Silva, un niño de 9 años a quien le asusta el Dragon Kang de PortAventura. Prefiere los viejos y oxidados raíles de la montaña rusa de Montjuic. O como Mercedes Torrecillas, una joven madre de dos niñas, que desde pequeña no ha dejado de visitar el recinto un mínimo de dos veces al año.

Pedro Badosa también tiene argumentos de peso. Su silla de ruedas se mueve con más dificultad por las pendientes del Tibidabo. «Es una pena. No entendemos por qué lo cierran. A nosotros también nos gustan estas atracciones, aunque sean antiguas», se lamentaba, después de gastar diversos rollos de fotos.

Las empresas competidoras parece que tienen la misma opinión. Según parece, la propietaria del parque ya ha recibido diversas ofertas por cada una de las atracciones. No sería extraño que en unos meses pudiésemos subir a la noria de Montjuic en el Tibidabo, por poner un ejemplo. El mismo gerente de esta atracción, Santi Sardà, paseaba ayer por el recinto y lamentaba un cierre que acababa proporcionándole mas clientes. A su lado, José Luis Martín Olmedo, en su último día como director del Parque, mantenía su silencio habitual. «No hay declaraciones. Además, la prensa nos ha tratado muy mal», es la única cosa que repetía a los periodistas.

Los que más sienten el cierre son los trabajadores. Se van al paro con indemnizaciones máximas equivalentes al salario de un año, y estudian impugnarlo. Los de mayor edad, como una de las taquilleras, no saben qué futuro tendrán. Eduardo, el encargado de la noria, es un caso diferente: es mecánico y esta convencido de que se podrá recolocar. «La verdad es que ya estaba mentalizado», comenta. De aquí a unos cuantos meses, donde tantos barceloneses han reído, disfrutado o chillado de miedo únicamente crecerá la hierba.

Recorte de prensa facilitado por Josep Manel Castro

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.