Desde 1990 estoy editando sobre los parques de ocio de todo el mundo, elaborando la guía mundial de parques y publicando noticias relacionadas con todos los centros de ocio, parques de atracciones, temáticos, zoos, acuarios y sector profesional.

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Más de media vida en el Parque de Atracciones de Montjuic

Como barcelonés nacido en los 60, mi vivencia en el desaparecido Parque de Atracciones de Montjuic no es muy diferente de la de muchos usuarios que ya han dejado su impronta en estas páginas. Mi primer recuerdo del Parque es estar subido al tiovivo mientras me comía un Bony de Bimbo: tendría unos cinco años, era el año 1971, y me había llevado mi tío, que entonces estaba soltero.

Mi infancia y juventud siempre estuvieron ligadas a las visitas al Parque, que eran bastante frecuentes si el artista que actuaba en el Teatro era del gusto de mis padres. Me acuerdo que, cuando mi padre aparcaba el Seat 127 blanco (siempre había sitio para aparcar en Montjuic), y veía la estatua de Dante Alighieri, ya sabía que estábamos a punto de entrar al parque. Dante tenía la mano extendida: un día, un bromista le puso un paquete de Ducados entre los dedos. A mi padre le hizo mucha gracia, porque era fumador entonces. Yo también lo dejé.

Mi primer recuerdo es estar subido al tiovivo mientras me comía un Bony de Bimbo.

Lo habitual es que mi hermana y yo no nos pusiésemos de acuerdo sobre qué atracciones queríamos visitar, así que mi padre imponía un salomónico “numerus clausus”: tantos tickets para cada uno, y listo. Pero rapidito y sin entretenerse, que había que coger un buen asiento en el teatro. Y muchas veces se llenaba hasta la bandera… En el marco del Parque he visto actuar en directo a Mary Santpere y Torrebruno (ella se agarraba al pequeño italiano y decía “Somos el prototipo de la pareja española”). A Arenas y Cal, los Hermanos Calatrava, Pepe Da Rosa: los humoristas funcionaban muy bien en aquel espacio. El Dúo Dinámico venía todos los años, y mi madre no se los quería perder, como a Manolo Escobar, María del Monte, Alberto Cortez y tantos otros… A medida que nos hacíamos mayores, ya no teníamos tanto interés en acercarnos al parque, pero si había alguna actuación interesante, mis padres no tenían inconveniente en ir solos o con algunos amigos.

Una infancia marcada por el Parque de Atracciones

Quien diga que una infancia marcada por un parque de atracciones no influye en tu personalidad posterior, miente como un bellaco. Me fascinan las luces de colores, los castillos del terror, las máquinas recreativas, las figuras de gran tamaño… Y de todo eso, se perfectamente quien es el culpable. ¿Necesito decirlo?

Añoro el Tren Fantasma, el Castillo de Terror, los Jets, la Casa Magnética, el Ratón Loco y el tren del Oeste. La sección de recreativas me llamaba como las sirenas a Ulises: suerte que mi padre siempre fue un poco rácano con las monedas de 25 pesetas. La primera vez que vi un reloj digital, con sus números rojos y de color dorado, fue en Montjuic: unos chavales lo habían obtenido como premio en una máquina de grúa.

En 1988 ya estaba felizmente casado e independizado de mis padres. Eso no quiere decir que dejase de subir a Montjuic: fui varias veces para probar el Carrer del Terror (recordemos la locura que creó en Barcelona este tipo de atracciones), e incluso recuerdo haber realizado un reportaje en una de las revistas para las que trabajaba, Fangoria. También accedí en varias ocasiones al Boomerang, la espectacular montaña rusa de la última época, solo o en compañía de amigos. Si sobrevivías a los 43 segundos del viaje de ida, y a los 43 del de vuelta, esta vez de espaldas, podrías aguantar casi cualquier cosa.

La omnipresente Noria…

La triste despedida

Se notaba tristeza en el Parque, un mantenimiento defectuoso y un personal muy joven y poco motivado al cargo. En agosto de 1988 me llegó la noticia de que Montjuic cerraría definitivamente sus puertas en Septiembre de aquel año. Personalmente, me dolió mucho, a la luz de todo lo explicado. Se lo comenté a mis padres, que el parque bien merecía una despedida: ellos estuvieron de acuerdo, y esta última vez fui yo quien les llevó a ellos. Creo que se emocionaron mucho, viendo tantos años de buenos momentos desfilar ante sus ojos, y que contrastaban con el vacío y la melancolía que recorrían todos los recovecos de Montjuic. Yo llevé la cámara y tiré un par de carretes: entonces no era como ahora, que con una cámara digital disparas a cualquier cosa que se mueva. Me hubiese gustado disponer de más fotos, sobre todo de las atracciones que mas me gustaban, como el Tren Fantasma. Pero este puñado que tengo son originales, son mías y, al igual que todos mis recuerdos, nadie me los puede arrebatar.

El Twister. El circuito infantil de coches. La omnipresente Noria. El restaurante que se convirtió en el Carrer del Terror. El cohete espacial, que veías desde cualquier punto del parque: por más que lo he mirado desde niño, nunca ha parecido encoger. El teatro de escenario minimalista y exiguo, cuya entrada de artistas era a través del lavabo de señoras. El tiro al blanco con ametralladora de aire comprimido: ahí tenéis la última diana que hice en él. La ya desangelada y polvorienta galería de recreativas. El logo amarillo de la discoteca Lord Black. El bar de con forma de ballena, que tenía la cola encadenada para que no pudiese escapar. El inevitable paseo por la zona infantil, que siempre te hacía sonreír al recordar que tu subías ahí. El ruido del Love Express cuando su lona tapaba de forma aparatosa a todos sus ocupantes. Y muchas otras cosas que no caben aquí.

Todo esto desapareció sin remisión, engullido por una Barcelona que actualmente muere de éxito, y un inmenso jardín (de los que hay muchos en Montjuic) ocupa su lugar. Conocí a Joan Brossa y siento un alto respeto por su obra y su memoria… pero no se que daría por poder subir una vez mas al Tren Fantasma.

Texto y fotografías de Francisco J. Campos (Octubre de 2018)

Editado por Josep Pérez y Esther Bose

El parque de atracciones de tu vida

Llevamos años trabajando en mantener viva la memoria de nuestro querido Parque de Atracciones de Montjuic, recabando fotografías y recuerdos aquí y allá…

Pues bien, lo que hoy queremos compartir con vosotros es un auténtico tesoro, una verdadera maravilla que ha llegado a nuestras manos gracias al impresionante trabajo de  Rafa Carmona, quien nos lo ha cedido gratuitamente.

Rafa es seguidor de nuestras páginas desde hace años y, su relación con  el Parque va, según sus propias palabras, más allá de lo personal, ya que su familia y, más concretamente, su padre y dos de sus tíos, fueron quienes realizaron con sus excavadoras la adecuación de los terrenos para los jardines de Montjuic, para la posterior instalación del parque.

Fue su padre específicamente quien realizó la carretera de subida desde el Puerto a Montjuic.

Fruto de su amor por la “Montaña Mágica”, como él mismo se refiere a nuestro querido Parque y, gracias a su profesión de productor discográfico durante más de 25 años, ha trabajado durante meses en la creación de unos podcast gratuitos y dedicados al Parque de Atracciones de Montjuic.

Los efectos de sonido son realmente sorprendentes ya que, si cierras los ojos, puedes sentir por unos instantes, que el tiempo ha vuelto atrás y aún estás disfrutando de los mil sonidos que cada día daban vida a nuestro Parque.

Nosotros hemos podido escucharlos y es un verdadero placer poder disfrutar de la mejor música de la época (años 80) mezclada con los sonidos ambientales del Parque, por eso hemos querido compartirlo con vosotros.

Como anécdota, contar que el primer podcast tiene la duración exacta del año de cierre del Parque: 01\’ 09\” 98\ ( Septiembre – 1998).

Rafa tiene en su haber el ser creador de varias colecciones de música de los 80 mundialmente conocidas con el nombre de I Love Disco, que podéis escuchar, si os agrada la música ochentera.

Es una gran satisfacción contar con colaboradores que, de forma desinteresada y con la única intención de mantener vivo nuestro Parque y poder disfrutarlo, aunque sea en nuestra memoria, quieran compartir de forma desinteresada su trabajo, su cariño y sus recuerdos.

Desde aquí vaya nuestro agradecimiento a Rafa Carmona, con cuya colaboración y cariño esperamos seguir contando, y a todos los colaboradores y amigos de nuestras páginas, a todos cuantos ponéis vuestro granito de arena para seguir disfrutando, de una u otra forma, de nuestro querido Parque de Atracciones de Montjuic.

Editado por Esther Bose y Josep Pérez, con la colaboracón de Rafa Carmona.

Antiguos restos del Parque de Atracciones de Montjuic

“Investigando por el antiguo parque”… Así comenzaba un post que escribió nuestro compañero Malifeta en el año 2008. Él, como ex-trabajador del parque, es un gran conocedor de todos los recovecos de este lugar que fue tan emblemático en nuestra ciudad.

Pues si dais paseos por la zona que ocupó el antiguo parque y queréis jugar un rato a los detectives, aun quedan restos del antiguo parque después de los años. Aunque el tiempo ha pasado inexorable, borrando del espacio (que no de la memoria) lo que fue nuestro querido Parque de Atracciones de Montjüic, hay algunos detalles que aún permanecen en el parque, aunque cada vez menos visibles.

Aquí os mostramos dos imágenes: una de un antiguo soporte de cemento que sostenía una de las  farolas del parque,  y otra, con un registro de la época, con chapa damero “palillo”.

Si encontráis algún detalle así, os invito a que nos enviéis la imagen para compartirla en este blog que escribimos como homenaje al desaparecido Parque de Atracciones de Montjuic.

En otra imagen que nos cedió “Nada84”, ya más reciente,  aparece lo que fue la entrada de La Sardana, donde estaba situada la oficina de información, y que después  fue reconvertido en un pequeño bar y tienda de souvenirs para los turistas.

Esta otra imagen se corresponde con  lo que era la planta central del parque.  Limpiando un poco la tierra que estaba por encima, todavía se podía descubrir el suelo del bar-stand Coca-Cola,  que estaba situado  entre la noria y el safari.

– “Ese suelo lo destapé yo la última vez que fui hace algunos años.  Estaba todo lleno de tierra, pero se veía perfectamente y  destapé una gran parte,  limpiando con los pies la arena que había encima. Es un gran recuerdo, aunque no lo parezca, ya que es un suelo que contrasta mucho con el que hay en el resto del parque” – nos escribía Fran.

La última persona que salió del Parque de Atracciones de Montjuic antes de su cierre definitivo, rescató, antes de que fuesen pasto de quienes no los supieran apreciar, estos pilotos de distintos colores.

Con todo su cariño, el mismo que sentía por el parque, los “adaptó”, colocándolos en el mismo orden que cuando aún funcionaban en la taquilla del aparcamiento: naranja, blanco y rojo (de derecha a izquierda).

Estos pilotos, fabricados por la empresa GEMO (situada en El Prat de Llobregat), eran los que generalmente estaban en casi todas las atracciones, instalados de distinta forma, según la atracción, nos comenta nuestro compañero Malifeta, quien nos indica también que, además de los colores mencionados, en algunas de las atracciones había también pilotos de color verde.

En esta imagen vemos algunos de los ejemplos que comentábamos sobre las luces y que, según Malifeta, no había gran variedad de colores para escoger, más allá de los básicos ya nombrados.

Como curiosidad, añadiremos que esos mismos pilotos eran utilizados por las furgonetas Citroën 2 cv a partir del año 1972, pero sólo en color blanco (comentario de Malifeta en el foro).

“El último que salió” del parque, rescató también este familiar servilletero, todo un símbolo de la época, perteneciente, en este caso, a la zona del bar La Ballena, y que tantas veces nos brindó servilletas con las que “abrazar” los famosos frankfurts que con placer degustábamos durante nuestras divertidas jornadas en nuestro parque más querido.

Cualquier resto del antigüo  parque, por pequeño que sea, evoca en nuestra memoria  todos aquellos buenos recuerdos, todas aquellas risas, aquellas charlas entre amigos, los gritos de quienes viajaban en las atracciones, los conciertos, las noches de verano…

Nos han quitado el parque, pero siempre habrá algún pequeño resto que, con nostalgia, nos haga recordar momentos que guardamos como pequeños tesoros.

Editado por Esther Bose y Jose Pérez.
Fuente: Antiguo foro del Parque de Atraccciones de Montjuic

El trolebús rojo del Parque de Atracciones de Montjuic

¿Alguien lo recuerda?

Entre finales de los años 70 y principio de los 80 estuvo expuesto en el Parque de Atracciones de Montjuic un trolebús de dos plantas, pintado de rojo (muy parecido a los típicos autobuses londinenses) y con una inscripción en la que podía leerse “La casa del niño”.

Ubicación y utilidad

Se encontraba situado en la parte baja del parque, delante de la zona de los Mini Karts y donde más tarde se instalaría el Tren Tyrol.

A simple vista no dejaba de ser un autobús rojo de dos plantas. Había sido instalado allí por una editorial para promocionar sus libros, dedicados, principalmente, al público infantil.

No se trataba de ninguna atracción. Estaba fijo y se podía subir a él para ver su interior, donde se encontraban los libros presentados en una especie de estanterías.

Su procedencia

Con apariencia de autobús, se trataba en realidad de un trolebús (mezcla de autobús y tranvía) que funcionaba con electricidad, tomada de un cable suspendido en su parte superior mediante dos pértigas.

En Barcelona este tipo de transporte, que resultaba muy económico, se mantuvo activo entre 1941 y 1968.

Concretamente, el trolebús que había en Montjuic era un Q1. Los vehículos de este modelo comenzaron a circular en Londres durante los años cincuenta, pero a principios de los sesenta, coincidiendo con la supresión de este tipo de transporte en la capital británica, se vendieron todas sus unidades a otros países (entre ellos, España).

Fueron distribuidos por lugares como Bilbao, Zaragoza, Santander, La Coruña, San Sebastián o Tarragona, donde permanecieron en circulación hasta la retirada, paulatinamente, de los trolebuses en las distintas ciudades.

La única modificación necesaria fue cambiar de lado la puerta de acceso de pasajeros, ya que en Londres el acceso está situado en la parte izquierda de los vehículos.

Por lo demás, como cada ciudad los modificó a su gusto, puede decirse, casi con total seguridad, que el Q1 expuesto en Montjuic estuvo circulando en Zaragoza (pintado de verde y gris metalizado) hasta 1976.

Al ejemplar que se encontraba en el Parque de Atracciones de Montjuic se le pintó de rojo y se desmontaron las pértigas por las que pasaba la corriente, ya que, al no haber cable, carecían de utilidad, quedando únicamente el trolebús como original tienda de libros.

Por este motivo, cuando se retiró definitivamente del parque, tuvo que ser trasladado por una grúa.

En este post os compartimos dos fotografías, una del trolebús situado en Montjuic y otra de un trolebús circulando por Zaragoza durante el año 1976.

Textos basados en comentarios de Malifeta y Alemany. Editados y corregidos por Esther Bose y Josep Pérez