Recortes de prensa de la época sobre el Parque de Atracciones de Montjuic.

La lección de Montjuïc

Molins reclama a Clos que no abandone el Tibidabo como ha hecho con Montjuïc

La Vanguardia – Viernes 4 de febrero de 2000 – Marta Ricart (Barcelona)

La decisión de Joan Clos de añadir el parque de atracciones del Tibidabo al patrimonio municipal ha sido bien recibida en CiU, pero su dirigente en el Ayuntamiento, Joaquim Molins, no las tiene todas consigo.

“Cuando uno ve cómo administra su propiedad el gobierno municipal le tiemblan las rodillas”, dijo ayer. Molins pide al alcalde que no abandone el Tibidabo como ha hecho con el parque de atracciones de Montjuïc, de propiedad municipal, en desuso desde hace casi un año y medio y sin perspectivas claras de utilización a corto plazo.

La prioridad en el Tibidabo debe ser, según Molins, abrir esta primavera, aunque sea en condiciones provisionales, suscribiendo un convenio con Patsa, la empresa que explotaba el parque o con otra firma.

“En sus cien años, pese a los altibajos, el parque siempre ha funcionado, sería decepcionante que pasara a ser municipal para estar cerrado”, apuntó.

El dirigente convergente explicó que el gobierno municipal transigió en que los concesionarios del parque de Montjuïc se vendieran las atracciones y dejaran el parque sin ajardinar, en contra de lo que preveía la concesión y de lo que aseguró el equipo de Clos a CiU. Molins subrayó que el parque no se ajardinó entonces ni después y padece un abandono “inaceptable”. Comparó la situación con la del edificio de Miramar, también en Montjuïc, en desuso desde hace años y que se degrada irremisiblemente.

El dirigente de CiU es cauteloso con el futuro del Tibidabo. Confía en que el Ayuntamiento se haga con el parque, tras pactar con la Seguridad Social que ésta ejerza el derecho de retracto de la subasta, pero recordó que sólo serán municipales siete hectáreas –que no incluyen el aparcamiento y otros terrenos que rodean el recinto– y apuntó que los acreedores de Patsa y de su empresa madre, Grand Tibidabo, podrían intentar evitar la venta. Con todo, Molins avanzó que como el objetivo del parque municipal no será la rentabilidad económica, se deberá darle un uso más social, pedagógico y turístico y más integrado a Collserola.

DE PROPIEDAD PRIVADA A PATRIMONIO PÚBLICO

Renovar el parque sin traicionar su historia

“Hay que renovar el Tibidabo, pero conservando su historia.” Es la opinión de alguien más ligado sentimentalmente si cabe que otros barceloneses al parque de atracciones, pues no sólo es el lugar donde se ha divertido muchas veces; además, su bisabuelo fue Enric Sagnier, el arquitecto del templo del Sagrado Corazón (o Expiatorio).

Àlex Sagnier representa de alguna manera a los descendientes de aquellos que crearon el Tibidabo hace cien años, aunque la obra de su bisabuelo sea un elemento criticado por muchos. Àlex dice que “el edificio se debe contextualizar en su época” (se inició en 1902 y no se acabó hasta 1961) y que se debe mantener al igual que todo el parque.

Cree que para dar “continuidad” a la historia de éste convendría “una alianza”, un parque de propiedad municipal y explotación privada. Como creativo, lanza unas primeras ideas: “Potenciar el parque como oferta turística y cultural, usarlo como símbolo promocional de la ciudad e integrarlo mejor en Collserola”

Sin acuerdo en el conflicto del Parque de Atracciones

La Vanguardia – Lunes 27 de Junio de 1983

No se ha llegado a ningún acuerdo en el acto de mediación, celebrado en la Delegación de Trabajo, entre representantes de los 28 trabajadores despedidos y la empresa del Parque de Atracciones de Montjuic.

Los trabajadores, tres de los cuales mantienen una huelga de hambre desde hace varios días, insisten en la ilegalidad del despido, al considerar que su relación con la empresa era la de «fijos discontinuos» no la de «eventuales» como pretende esta última.

Según indicaron a Efe portavoces de CCT-CNT, en el acto de mediación ambas partes mantuvieron sus posturas. Los trabajadores se negaron a la indemnización propuesta por el representante de la empresa, y solicitaron su readmisión.

Asimismo, los trabajadores denunciaron la contratación de nuevo personal para ocupar sus puestos de trabajo.

Editado: Josep Pérez y Esther Bose

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Sobreseimiento de diligencias por la muerte de una muchacha en el Parque de Atracciones

La Vanguardia 01/08/1980

El juzgado ordena el sobreseimiento de las diligencias

El Juzgado de instrucción número 11 ha dictado auto de sobreseimiento y archivo de las diligencias instruidas en relación con la muerte de una muchacha de 15 años, durante el recital de “Los Pecos”, en el Parque de Atracciones de Montjuic.

Sucedió el 13 del pasado mes de abril, unos diez minutos antes de concluir el recital, cuando se produjo una avalancha en las escaleras laterales del escenario del Porque de Atracciones de Montjuic. La muchacha Marta Tormo, de 15 años, resultó muerta por asfixia. Era la primera vez que asistía a la actuación de un conjunto al aire libre.

El Juzgado número 11 se encontraba de guardia el día de los hechos e instruyó lea diligencias correspondientes sin que los padres de la muchacha fallecida comparecieran como parte para pedir las responsabilidades penales que hubieran podido existir en el accidente.

Según la documentación aportada al Juzgado, en la avalancha resultaron heridos seis jóvenes, ninguno de ellos de gravedad.

Ante el Juez instructor prestaron declaración el director del Parque de Atracciones de Montjuic y el director de Radio Barcelona, integrada en la Cadena SER, que participó en la convocatoria del concierto.

Por otra parte, se aportó al Juzgado copia de los escritos por el Porque de Atracciones a la Policía y Guardia Urbana con anterioridad al recital. En tales escritos, los organizadores decían prever una notable asistencia de público, pidiendo la presencia de agentes para garantizar el orden.

Se aportaron asimismo fotografías de las vallas que rodean el Parque, en las que algunas aparecían rotas o abatidas.

La entrada al teatro, como ya se informó, era gratuita, pero no así el acceso al recinto del Parque.

Olé Olé actuó cuatro veces el pasado fin de semana en el Parque de Atracciones

La Vanguardia   11-07-1988
Félix Flores (Barcelona)

Marta Sánchez y sus Olé Olé ofrecieron cuatro actuaciones, a un precio módico, el pasado fin de semana en el Parque de Atracciones de Montjuic. La mujer que venció a la italiana Sabrina, en un duro pulso por el título de señora más estupenda, mostró ante los miembros de la prensa, que la esperaron por más de dos horas, una pose de pequeña diva, con gafas oscuras y algo desdeñosa, en un intermedio de sus actuaciones. Sobre el escenario, encandiló a chicos y grandes con su sola presencia, una imagen diminuta de niña bien dotada, de hermanita mayor convertida en estrella, que viene explotando concienzudamente de la mano de una multinacional de los refrescos. Ella asegura, por el contrario, estar harta de toda la historia que se ha montado a su alrededor. Los chavales le dijeron de todo.

Aquí estuvo: la mujer más apetecida por los españoles, según las últimas encuestas, al alcance de todo los bolsillos. Marta Sánchez y su conjunto, Olé Olé, por sólo 25 pesetas en el Parque de Atracciones de Montjuic, y con derecho a presenciar dos actuaciones, tarde y noche: y dos días, sábado y domingo. Con los precios que corren, una verdadera ganga.

La presencia estelar de Marta Sánchez está anunciada para las siete y media de la tarde, y a las seis, el auditorio del Parque, sobre el que cae un sol justiciero, es un hervidero de multitud expectante. A la misma hora, un grupo de periodistas, en su mayoría fotógrafos, se instala detrás del auditorio, en un cuartito, frente a una caja de bebidas refrescantes —que pronto se irán caldeando— y unas patatas fritas. La encargada de los lavabos es quien, sonriente, controla el acceso y pide las pertinentes acreditaciones de prensa. El encuentro con Marta Sánchez y sus cuatro hombres estaba previsto para las seis; en realidad, son más de dos horas de larga espera en puro abandono, sin teléfono, y de encierro bajo llave por el celo profesional de la citada señora de los lavabos.

Los Olé Olé vienen de Las Palmas de Gran Canaria. Retraso. “Ha visto a Juan, el batería?» (Juan Tarodo es el novio de Marta). “Es usted del grupo?”. En el exterior, el público —grandes y chicos, niños y niñas, sobre todo—ofrece una muestra irrepetible de heroísmo sobre la parrilla calcinante que es el auditorio, sin gestos de irritación.

Marta Sánchez ha conseguido llevar a Olé Olé a las más altas cotas de popularidad desde que abandonó su antecesora, ahora rasante solista, Vicky Larraz. Marta comenzó a lucir escote cuando el verano del año pasado, Sabrina irrumpía como exuberante dama del pop-disco. Rubia teñida plantó batalla a la italiana a través de las páginas (y muchas portadas) en las revistas “del corazón”. Finalmente, un cierto furor patrio dio la victoria a la española. Conclusión: un nuevo disco que se adivina millonario —con el título de “Cuatro hombres para Eva» y con Marta en la funda disfrazada de hembra devoradora— y un contrato con Coca Cola por valor de —afirma ella—  cien millones de pesetas para toda la campaña, que incluye un anuncio televisivo. Nos toca —dice— a millón y medio para cada uno del grupo más los beneficios por el spot”. Olé Olé además tiene previstas unas cien galas a lo largo de cuatro meses.

Y, por fin, sale Marta. 22 años y 95x67x85 centímetros, distribuidos en un cuerpo diminuto. Botines, pantys de malta, minifalda, “body” y torera —todo en negro—, que luego cambiará con rapidez por un atuendo igual en rosa y negro. Los complementos: una boa rosa y una gorra gris —para cantar su versión de “Lili Marleen”—. Marta levanta los ánimos y las pasiones de una masa de jovencitos que clava sus ojos en ella. Las chicas la observan con envidia y los padres echan mano de la cámara de vídeo doméstico. Aún es de día y no hay focos. Marta acompaña sus interpretaciones de una coreografía tan estudiada como marcial; ejecuta cada paso con la mirada puesta en el vacío y atenta al siguiente movimiento. El final de cada tema acaba en pose. Marta se dirige al respetable con voz de niña: «Muchas gracias por venir ¿lo estáis pasando bieen?”. Las respuestas son contundentes: “Tía buena!” “Marta, ¿no tienes calor?”. Cada “show” es de tres cuartos de hora, suficiente para una tarde de verano.

—Nos tenemos que marchar, pero volvemos luego. ¿Dónde os vais ahora, a casa?
—¡Contigo, contigo!
—Ah pillines! Pero sois muchos..
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Mientras Marta Sánchez se cambia en la trastienda, metida en una cabaña de lona como la que usan los trabajadores de las obras en la calle, alguien sale al escenario: “Esperen. Antes de que se vayan a montar en los caballitos, voy a presentarles a una gran figura de la canción española, que no tiene nada que ver con Marta Sánchez y que…” Y aparece ¡Antonio Molina! El cantante se encuentra rodando en Barcelona una película, “La pequeña Andalucía”, y se aprovecha la circunstancia para tomar algunos planos de la multitud. El patriarca de la saga Molina saluda afectuosamente, aunque debe declinar las peticiones de que cante.

No se sabe cómo, una chavalita ha conseguido encaramarse en un balcón, dos metros sobre el suelo, y entrar para pedirle un autógrafo a Marta. Abajo, se amontona el gentío. Pero Marta no está para nada. En “shorts” y jersey de chándal con su marca patrocinadora, se diría que no es la misma. Se presenta con el pelo recogido y unas gafas oscuras. Se sienta con sus músicos (uno de los cuales se ha bebido una cola de la competencia), cogiéndose la cabeza con las manos. Su actitud y la de sus compañeros es de visible prevención, por no decir rechazo, ante cualquier pregunta.

Los Olé Olé rebaten que su popularidad se base en Marta —“hacemos las mismas galas y vendemos los mismos discos que antes” — y aquélla no quiere saber nada de Vicky Larraz, quien ha afirmado últimamente algo así como que todo se lo debe a ella. Dice que está cansada de su imagen y que “Sabrina es una tomadura de pelo. Tiene más curvas que yo pero le tiran tomates. Y yo tengo voz”. De hacer cine, de momento nada: “Me han ofrecido varios personajes pero todos eran tirando a la props…, pors.. “Prostitución”, le ayudan. Bueno, eso, como se diga”. Le gustaría trabajar con Pedro Almodóvar.

Vista la facilidad de palabra de Marta Sánchez, los agotados periodistas tiran por la vía sencilla. Su modelo de hombre, el actor Rob Lowe; su cantante favorita, Whitney Houston (casualmente, comparten firma patrocinadora), “pero tiene que aprender a moverse en el escenario”. Un fotógrafo le pide que se quite las gafas negras, que si no va a quedar muy mal.

—Mira, para eso tendrás que hablar con alguien de la compañía.

Recorte de prensa facilitado por Jose Pérez