Palacio de cristal

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¿Alguien se acuerda del Palacio de Cristal?

Era una de esas atracciones sencillas que pasan casi desapercibidas pero que a todos nos creaba cierta curiosidad y misterio.

Se trataba de un laberinto de cristal que giraba muy lentamente sobre una plataforma  circular. La decoración era en colores rojo y blanco, y el suelo de chapa palillo. Entrabas por una puerta de cristal y tenías que ir recorriendo poco a poco el interior del laberinto, puerta tras puerta, hasta encontrar la que te conducía a la salida.

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¿Por qué nos gustaba tanto el Palacio de Cristal?

Cuando entrabas con un grupo de amigos era de lo más divertido. El reto estaba en conseguir completar el laberinto el primero y salir antes que nadie, para disfrutar luego viendo cómo los demás seguían intentando encontrar la salida.

Mientras ibas recorriendo el laberinto tratabas de ir deprisa atravesando los paneles de cristal que te rodeaban y a la vez echando una visual para ver por dónde iban los otros, no fuese a ser que alguien terminase antes que tú.

Como consecuencia, más de una vez tropezabas contra los cristales que te rodeaban por todas partes. También era divertido ver cómo más de uno y más de dos se daban de frente contra ellos, y entonces te daba la risa.

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Esos pequeños trucos…

Pero una vez que llevabas un ratito dentro del laberinto empezabas a descubrir esos pequeños trucos que te facilitaban el camino hacia la salida.

Uno de ellos consistía en poner la mano en el cristal que tenías delante, así evitabas despistarte y golpearte contra él, ya que al estar girando la plataforma, a veces era fácil desorientarte.

El segundo truco consistía en mirar el suelo. Si te fijabas bien, terminabas por ver (o intuir) dónde se encontraban las guías que servían para abrir las puertas de cristal que, una tras otra, te conducirían al final del laberinto.

Si algún día no tenías ganas de entrar en la atracción, era inevitable echarle al menos una ojeada al pasar, a ver si alguien tropezaba contra los cristales…

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Cronología del Palacio de Cristal en Parque de Montjuic

El Palacio de Cristal llegó al Parque de Atracciones de Montjuic a finales de los años 70. Se encontraba en la planta superior del parque y estaba situado entre el bazar y el bar “Apeadero”.

Más tarde, cuando se montó el Boomerang, se desplazó el Castillo del Terror para dejarle espacio al Boomerang y fue seguramente entonces, al mover las atracciones de la planta superior, cuando se decidió prescindir de esta sencilla pero bonita atracción.

El Palacio de Cristal permaneció en el Parque de Atracciones de Montjuic, haciendo las delicias de pequeños y grandes  hasta mediado de los 90, cuando fue desmontado.

Vídeo del Palacio de Cristal

En este vídeo se muestra una atracción que no es el Palacio de Cristal que estaba instalado en el Parque de Atracciones de Montjuic, pero servirá para que quien no conozca la atracción pueda hacerse una idea de su funcionamiento.

En concreto, esta atracción corresponde al Parque de Diversiones Salitre Mágico, de Bogotá (Colombia).

Si tienes algún recuerdo, fotografía, vídeo u otro material relacionado con esta atracción y quieres compartirlo con nosotros, nos encantará.

Desde el blog homenaje al Parque de Atracciones de Montjuic, agradecemos su colaboración a Malifeta, José Luís Sierra y Dante por su aportación de comentarios y datos para la elaboración de este post.

Editado por Jose Pérez y Esther Bose

Sobreseimiento de diligencias por la muerte de una muchacha en el Parque de Atracciones

La Vanguardia 01/08/1980

El juzgado ordena el sobreseimiento de las diligencias

El Juzgado de instrucción número 11 ha dictado auto de sobreseimiento y archivo de las diligencias instruidas en relación con la muerte de una muchacha de 15 años, durante el recital de “Los Pecos”, en el Parque de Atracciones de Montjuic.

Sucedió el 13 del pasado mes de abril, unos diez minutos antes de concluir el recital, cuando se produjo una avalancha en las escaleras laterales del escenario del Porque de Atracciones de Montjuic. La muchacha Marta Tormo, de 15 años, resultó muerta por asfixia. Era la primera vez que asistía a la actuación de un conjunto al aire libre.

El Juzgado número 11 se encontraba de guardia el día de los hechos e instruyó lea diligencias correspondientes sin que los padres de la muchacha fallecida comparecieran como parte para pedir las responsabilidades penales que hubieran podido existir en el accidente.

Según la documentación aportada al Juzgado, en la avalancha resultaron heridos seis jóvenes, ninguno de ellos de gravedad.

Ante el Juez instructor prestaron declaración el director del Parque de Atracciones de Montjuic y el director de Radio Barcelona, integrada en la Cadena SER, que participó en la convocatoria del concierto.

Por otra parte, se aportó al Juzgado copia de los escritos por el Porque de Atracciones a la Policía y Guardia Urbana con anterioridad al recital. En tales escritos, los organizadores decían prever una notable asistencia de público, pidiendo la presencia de agentes para garantizar el orden.

Se aportaron asimismo fotografías de las vallas que rodean el Parque, en las que algunas aparecían rotas o abatidas.

La entrada al teatro, como ya se informó, era gratuita, pero no así el acceso al recinto del Parque.

Super Bono, tickets y carteles del parque de atracciones Montjuic

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Aunque en los inicios la entrada al Parque de Atracciones de Montjuic se efectuaba mediante la compra de tickets y entradas.

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Poco después hizo su aparición un Super Bono especial que sólo podían utilizar las mujeres y era para un día entre semana durante la temporada estival.

En este post os compartimos este interesante cartel perteneciente al parque de atracciones de Monjuic, donde se explicaba en pocos pasos la forma en que se debía adherir a la mano la pegatina  del Super Bono.

Con el tiempo, este Super Bono se  extendió al público en general y daba acceso a casi todas las atracciones del parque. Digo “casi” porque había alguna que no estaba incluida, como el Carrer del Terror.

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En la siguiente fotografia se muestra la pegatina una vez adherida a la piel y… ¡listos para disfrutar!

Como anécdota interesante nos comenta David Duran, ex trabajador del Parque de Atracciones de Montjuic, que los Superbonos tenían un color diferente para cada día de la semana, por lo que tenían que mirar los colores para controlar el acceso a las atracciones.

No faltaba incluso quien, de vez en cuando,  pretendía entrar al parque con el Superbono del color  indicado para otro día, alegando que se les había borrado…

Esta picaresca ponía de manifiesto  unas ganas inmensas de divertirse, ya que con el Superbono, la diversión en el parque estaba más que asegurada.

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Curiosamente, los viejos carteles se puede ver en el PP’S ParK de Platja d´Aro repintados y actualizados.

Como bien sabemos, después del cierrre, dicho parque compró algunos de los elementos de nuestro querido parque y en la actualidad siguen siendo reutilizados.

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Editado por Jose Pérez y Esther Bose, con la colaboración de David Duran.

Olé Olé actuó cuatro veces el pasado fin de semana en el Parque de Atracciones

La Vanguardia   11-07-1988
Félix Flores (Barcelona)

Marta Sánchez y sus Olé Olé ofrecieron cuatro actuaciones, a un precio módico, el pasado fin de semana en el Parque de Atracciones de Montjuic. La mujer que venció a la italiana Sabrina, en un duro pulso por el título de señora más estupenda, mostró ante los miembros de la prensa, que la esperaron por más de dos horas, una pose de pequeña diva, con gafas oscuras y algo desdeñosa, en un intermedio de sus actuaciones. Sobre el escenario, encandiló a chicos y grandes con su sola presencia, una imagen diminuta de niña bien dotada, de hermanita mayor convertida en estrella, que viene explotando concienzudamente de la mano de una multinacional de los refrescos. Ella asegura, por el contrario, estar harta de toda la historia que se ha montado a su alrededor. Los chavales le dijeron de todo.

Aquí estuvo: la mujer más apetecida por los españoles, según las últimas encuestas, al alcance de todo los bolsillos. Marta Sánchez y su conjunto, Olé Olé, por sólo 25 pesetas en el Parque de Atracciones de Montjuic, y con derecho a presenciar dos actuaciones, tarde y noche: y dos días, sábado y domingo. Con los precios que corren, una verdadera ganga.

La presencia estelar de Marta Sánchez está anunciada para las siete y media de la tarde, y a las seis, el auditorio del Parque, sobre el que cae un sol justiciero, es un hervidero de multitud expectante. A la misma hora, un grupo de periodistas, en su mayoría fotógrafos, se instala detrás del auditorio, en un cuartito, frente a una caja de bebidas refrescantes —que pronto se irán caldeando— y unas patatas fritas. La encargada de los lavabos es quien, sonriente, controla el acceso y pide las pertinentes acreditaciones de prensa. El encuentro con Marta Sánchez y sus cuatro hombres estaba previsto para las seis; en realidad, son más de dos horas de larga espera en puro abandono, sin teléfono, y de encierro bajo llave por el celo profesional de la citada señora de los lavabos.

Los Olé Olé vienen de Las Palmas de Gran Canaria. Retraso. “Ha visto a Juan, el batería?» (Juan Tarodo es el novio de Marta). “Es usted del grupo?”. En el exterior, el público —grandes y chicos, niños y niñas, sobre todo—ofrece una muestra irrepetible de heroísmo sobre la parrilla calcinante que es el auditorio, sin gestos de irritación.

Marta Sánchez ha conseguido llevar a Olé Olé a las más altas cotas de popularidad desde que abandonó su antecesora, ahora rasante solista, Vicky Larraz. Marta comenzó a lucir escote cuando el verano del año pasado, Sabrina irrumpía como exuberante dama del pop-disco. Rubia teñida plantó batalla a la italiana a través de las páginas (y muchas portadas) en las revistas “del corazón”. Finalmente, un cierto furor patrio dio la victoria a la española. Conclusión: un nuevo disco que se adivina millonario —con el título de “Cuatro hombres para Eva» y con Marta en la funda disfrazada de hembra devoradora— y un contrato con Coca Cola por valor de —afirma ella—  cien millones de pesetas para toda la campaña, que incluye un anuncio televisivo. Nos toca —dice— a millón y medio para cada uno del grupo más los beneficios por el spot”. Olé Olé además tiene previstas unas cien galas a lo largo de cuatro meses.

Y, por fin, sale Marta. 22 años y 95x67x85 centímetros, distribuidos en un cuerpo diminuto. Botines, pantys de malta, minifalda, “body” y torera —todo en negro—, que luego cambiará con rapidez por un atuendo igual en rosa y negro. Los complementos: una boa rosa y una gorra gris —para cantar su versión de “Lili Marleen”—. Marta levanta los ánimos y las pasiones de una masa de jovencitos que clava sus ojos en ella. Las chicas la observan con envidia y los padres echan mano de la cámara de vídeo doméstico. Aún es de día y no hay focos. Marta acompaña sus interpretaciones de una coreografía tan estudiada como marcial; ejecuta cada paso con la mirada puesta en el vacío y atenta al siguiente movimiento. El final de cada tema acaba en pose. Marta se dirige al respetable con voz de niña: «Muchas gracias por venir ¿lo estáis pasando bieen?”. Las respuestas son contundentes: “Tía buena!” “Marta, ¿no tienes calor?”. Cada “show” es de tres cuartos de hora, suficiente para una tarde de verano.

—Nos tenemos que marchar, pero volvemos luego. ¿Dónde os vais ahora, a casa?
—¡Contigo, contigo!
—Ah pillines! Pero sois muchos..
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Mientras Marta Sánchez se cambia en la trastienda, metida en una cabaña de lona como la que usan los trabajadores de las obras en la calle, alguien sale al escenario: “Esperen. Antes de que se vayan a montar en los caballitos, voy a presentarles a una gran figura de la canción española, que no tiene nada que ver con Marta Sánchez y que…” Y aparece ¡Antonio Molina! El cantante se encuentra rodando en Barcelona una película, “La pequeña Andalucía”, y se aprovecha la circunstancia para tomar algunos planos de la multitud. El patriarca de la saga Molina saluda afectuosamente, aunque debe declinar las peticiones de que cante.

No se sabe cómo, una chavalita ha conseguido encaramarse en un balcón, dos metros sobre el suelo, y entrar para pedirle un autógrafo a Marta. Abajo, se amontona el gentío. Pero Marta no está para nada. En “shorts” y jersey de chándal con su marca patrocinadora, se diría que no es la misma. Se presenta con el pelo recogido y unas gafas oscuras. Se sienta con sus músicos (uno de los cuales se ha bebido una cola de la competencia), cogiéndose la cabeza con las manos. Su actitud y la de sus compañeros es de visible prevención, por no decir rechazo, ante cualquier pregunta.

Los Olé Olé rebaten que su popularidad se base en Marta —“hacemos las mismas galas y vendemos los mismos discos que antes” — y aquélla no quiere saber nada de Vicky Larraz, quien ha afirmado últimamente algo así como que todo se lo debe a ella. Dice que está cansada de su imagen y que “Sabrina es una tomadura de pelo. Tiene más curvas que yo pero le tiran tomates. Y yo tengo voz”. De hacer cine, de momento nada: “Me han ofrecido varios personajes pero todos eran tirando a la props…, pors.. “Prostitución”, le ayudan. Bueno, eso, como se diga”. Le gustaría trabajar con Pedro Almodóvar.

Vista la facilidad de palabra de Marta Sánchez, los agotados periodistas tiran por la vía sencilla. Su modelo de hombre, el actor Rob Lowe; su cantante favorita, Whitney Houston (casualmente, comparten firma patrocinadora), “pero tiene que aprender a moverse en el escenario”. Un fotógrafo le pide que se quite las gafas negras, que si no va a quedar muy mal.

—Mira, para eso tendrás que hablar con alguien de la compañía.

Recorte de prensa facilitado por Jose Pérez