El Carrer del Terror del Parque de Atracciones de Montjuic

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El Carrer del Terror (era el equivalente al típico pasaje del terror) también era una atracción de bastante éxito, aunque nunca estuvo a la altura del Pasaje del Terror del Parque de Atracciones del Tibidabo.

El Carrer del Terror  no lo explotaba directamente el Parque de Atracciones de Montjuic, si no que una empresa le pagaba un alquiler por el recinto y ellos se hacían cargo de todo, por ese motivo la entrada al Carrer del Terror no se incluía en el BONO de acceso al parque.

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Este era el boleto o entrada que se usaba para acceder al Carrer del Terror del Parque de Atracciones de Montjuic, rescatado del baúl de los recuerdos que aún conservo.

Después del cierre, en el año 1998, algunas de sus mejores atracciones fueron vendidas y otras fueron donadas por el Ayuntamiento de Barcelona, como las del “Carrer del Terror”, una recopilación de las momias que contenía el parque y que fueron trasladadas al Museu de la Joguina donde se creó el “Cementerio de las momias” que consta de un pequeño recorrido, donde se pueden contemplar las momias y otros objetos que formaban parte de la atracción.

Barcelona Art Report 2001 Experiències

“Bienvenidos por última vez al Parque de Atracciones de Montjuic. En su recorrido por las diferentes áreas, descubrirán que el parque es muy distinto de cómo lo recuerdan. Nada es tal y como lo ven, sino un híbrido entre lo que es y lo que ha dejado de ser” …

Así comenzaba un  folleto informativo de Barcelona Art Report 2001, evento que, bajo el nombre de “Experiències”, acogió innumerables actividades como actuaciones, talleres, exposiciones y debates entre mayo y octubre de 2.001.

Con la aprobación del ayuntamiento de Barcelona, fue organizada por  el Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB),  el Centro de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) y el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA),  que contaron con el apoyo y colaboración de otras entidades.

En cuanto a lo que nos concierne, las actividades que se llevaron a cabo relacionadas con el Parque de Atracciones de Montjuic, estuvieron a cargo de varios artistas, y lo que se pretendió fue recuperar la memoria del parque, no dejar que cayese en el olvido un lugar que tantos y tan gratos momentos de ocio y diversión nos había proporcionado durante sus más de dos décadas de vida.

Hemos recuperado (y os compartimos) tres imágenes de la época, de lo que fue la presentación del evento en que estuvieron enmarcadas estas actividades culturales.

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Parque Atracciones Montjuic 1995

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Vídeos enviados a mediados de febrero de 2008 por nuestro colaborador Francesc Xavier Bellmunt y grabado 1995 en el Parque de atracciones de Montjuic. En ellos aparecen unas excelentes imágenes del Boomerang.

Son de una gran calidad y destaca, sobre todo, la montaña rusa Boomerang, de la que a buen seguro, muchos de nosotros guardamos muy buenos recuerdos.

El vídeo nos ofrece, principalmente, una imagen del recorrido completo del boomerang en funcionamiento “que en el año 2008 todavia impresionaba” (comentaba malifeta).

También podemos ver las jaulas y una imagen general de la planta central con las atracciones en funcionamiento.

“Con el vídeo del boomerang me he sentido en el parque otra vez, los ruidos del vagón, la megafonía… en fin, un mundo de sensaciones” (nos comentaba raulis).

Este primer vídeo era sólo un avance del que viene después.


Aquí está el vídeo completo de más de seis minutos de duración.

Tardes de domingo en Montjuïc

Un-muerto-y-seis-heridos-por-avalancha-en-un-festival-musical-en-MontjuicLa Vanguardia | Mercè Balada y Mònica Ramoneda | 24/02/2009 – 11:43 horas

Que las pasadas Navidades se inaugurara una nueva montaña rusa en el parque de atracciones del Tibidabo ha hecho poner nostálgico a más de uno. Cuantas tardes no hemos pasado todos descargando adrenalina en atracciones varias… El lector Raúl Jiménez más que del Tibidabo se acuerda de Montjuïc. “No estaría nada mal que hablarais del malogrado parque de atracciones de Montjuïc, ratas” – nos comenta- “La infancia de muchos fue arrebatada cuando cerró dicho parque”. Pues no, no estaría nada mal. Vamos allá.

El Parque de Atracciones se inauguró oficialmente en 1966; pero antes, en los años ’30, cuatro atracciones colocadas en la mítica montaña barcelonesa ya alegraban los domingos a las criaturas de la época con un ‘Luna Park’ que se llamaba Maricel-Park y aguantó allí hasta que llegó la Guerra Civil truncando cualquier diversión.

La Barcelona de Porcioles. Y terminó la guerra. Y llegó Franco. Y, con él, Barcelona inició un desarrollo urbanístico ciertamente descontrolado. El alcalde Porcioles vio crecer la proyección nacional de la ciudad al ritmo que veía crecer las protestas ciudadanas vecinales. Pero él, a lo suyo. La inauguración por Franco de un nuevo parque de atracciones en la ciudad se anunció a bombo y platillo, y hasta con cuenta atrás: “Sesenta días falta para que sea inaugurado el moderno Parque de Atracciones de Montjuïch” – apuntaba La Vanguardia- “Se han Invertido en la instalación 160 millones de pesetas y resultaron muy costosos los trabajos para el asentamiento de tierras”.

Quien pagó fue un venezolano: el empresario José Antonio Borges, quien convenció al ayuntamiento del negocio que supondría un parque de atracciones. “Yo te doy una concesión por 30 años y un porcentaje sobre las entradas y tú me ordenas la zona”, debió decir Porcioles. Y así fue; porque si el Parque nacía un día de verbena – la noticia del desalojo de las barracas de Montjuïc. Eran 454 familias que abandonaban su malvivir en aquella zona a cambio de la promesa de “nuevas edificaciones”. Por el momento, no obstante, se iban a albergues provisionales.

El 23 de junio de 1966, como decíamos, Barcelona se vistió de fiesta y recibió al mismismo Franco. El Caudillo llegó a la ciudad en barco y quizás por esto, como vemos en las fotos de la época, se vistió de blanco marinero. Se paseó por el parque y mostró interés por algunas atracciones, pero no llegó a atreverse a subir a ninguna de ellas. Y parece que quedó contento, el Caudillo, porque al mes siguiente mandó a sus nietos. Los pequeños María y Cristóbal se divirtieron largo rato subiendo y bajando de las atracciones y riéndose con “sus amiguitos barceloneses”.

Un parque con glamour. Los ’60 terminaron con el Parque lleno de glamour. Con conciertos de flamenco, con teatro, con actuaciones de Lola Flores… e incluso con la construcción de un monumento y unas cuevas dedicadas a la bailaora Carmen Amaya (a quien prometemos dedicar un post entero un día de estos).

Luego, con el cambio de década, cambió el propietario. La empresa PASA (Parque de Atracciones S.A) compró el parque y al empresario venezolano le dedicaron un retrato escondido entre las atracciones. Eran gente de dinero, los PASA, y modernizaron el parque de tal manera que se convirtió en todo un referente.

Fue en los ’80 cuando se empezó a percibir el fin de la época esplendorosa. Invertir en el parque empezó a no ser tan rentable. Los conciertos no cesaron, pero ahora se apostaba por espectáculos infantiles y canción española. Conciertos que, en alguna ocasión, terminaron en catástrofe: en abril de 1980, una avalancha humana en uno de los festivales de Montjuïc terminó con un muerto y varios heridos. Eso sí, Los Pecos, cuando se retiró el cadáver, siguieron con su actuación, que por eso eran el dúo estrella del momento.

En 1983 una huelga de trabajadores puso en evidencia que el glamour del parque era ya más cortina de humo que otra cosa. Se había despedido a personal y los que se salvaron de la criba protestaban. Protestas que cayeron en pozo vacío. Los propietarios del parque contrataron a eventuales para mantener las atracciones activas y la policía detuvo a los manifestantes más revoltosos.

Y llegan las Olimpiadas. Los ’90 empezaron fuerte – el “boomerang” se presentó como la atracción estrella de la temporada– pero terminaron fatal. Las Olimpiadas ocupaban toda la atención de los políticos y cuando la montaña de Montjuïc quedó blindada y solo se dejó acceso a pie al parque, empezó el definitivo declive. El Parque cayó en el olvido y el abandono de las instalaciones quitó a cualquier criatura las ganas de ir hasta allí.

La agonía duró unos años más, pero finalmente, el 27 de septiembre de 1998 se dijo “Adiós a tres décadas de vaivenes”
Enviado por Raúl Jiménez