El nuevo Montjuich

La Vanguardia   20/10/1965

El perfil de la montaña de Montjuich está animado, desde hace unas jornadas, por la imagen jocunda de la gran rueda del parque de atracciones que se abrirá dentro de unos meses en aquélla, un enorme tiovivo con figuras grotescas v alegres se alza al lado de la rueda, y presumimos que a su vera van montándose rápidamente los demás artificios de este vasto conjunto recreativo. La máxima novedad de esta etapa del futuro Montjuich estriba, por cierto, en la restauración de sus tradiciones más castizas: es decir, en que la montaña sea lugar adonde acudir a divertirse, sea en el tono sosegado del paseo familiar, sea en el más agitado de los merenderos que tanto lucieron en el primer cuarto de este siglo.

Se concretan varios augurios excelentes sobre este disfrute de la montaña por anchas multitudes barcelonesas: acaban de mejorarse las instalaciones de Montjuich —que llevaba muchos lustros de decrepitud y melancolía— y el trazado y hechura de la carretera del castillo. Unos y otros perfeccionamientos se orientan en realidad hacia la comunicación de la fortaleza con el casco urbano.

¿Quién había de suponer que en poquísimos años de libre acceso el castillo se convertiría en el centro más visitado y popular de Barcelona?

La distancia que nos separa de él, antes resulta un incentivo y un estímulo que una barrera, porque las gentes convierten la visita en motivo de una breve excursión festiva.

Recorte de prensa facilitado por Jose Pérez

La sardana tendrá un monumento en Montjuich

La Vanguardia       17/07/1965
José Tarin-Iglesias (Barcelona)

La-sardana-tendra-un-monumento-en-Montjuich

Una vista general del monumento a la sardana, emplazado en la carretera del castillo de Montjuich. En el grabado puede apreciarse al escultor Cañas dando los últimos toques a las figuras.

Estará emplazado en la mueva carretera del castillo

Desde hace mucho tiempo se venía hablando de la posibilidad de erigir en nuestra ciudad un monumento a la Sardana, pero por diversas razones el proyecto nunca había cuajado. Dentro de muy poco tiempo va a ser una auténtica realidad. En la montaña de Montjuich, en una encrucijada de la nueva carretera que conduce al castillo, junto a lo que va a ser entrada principal del futuro parque de atracciones, se levantará el monumento a la sardana, “la dansa mes bella de totes les dances”,  escribió Maragall en versos inolvidables.
El lugar escogido para su emplazamiento no puede ser mejor. La brisa del mar y el aire de la montaña lo acariciarán constantemente, infundiéndole un frescor perenne.
Él monumento, obra del escultor José Cañas, tiene un diámetro de unos cuatro metros, y las ocho figuras —todas ellas de extraordinaria serenidad— miden unos dos metros de altura, talladas en piedra caliza de Ulldecona, fuerte y apretada. En el centro el autor colocará una piedra traída de las montañas de Montserrat, que simbolizará el pequeño hatillo que los sardanistas suelen dejar en el centro del «rotllo».
El montaje ha durado varias semanas. Las graciosas figuras tienen un gran equilibrio. Sus rostros son expresivos y el arte y la inspiración de Cañas han sabido interpretar el auténtico sentido de nuestra danza, en la que existe mucho de amor y de humanidad. Parece como si hubieran sido arrancadas todas ellas de la propia realidad, de las que continuamente vemos bailar armoniosamente por pueblos y ciudades de la geografía catalana.
Tienen un hálito de vitalidad interior. Contemplando el monumento de Cañas, nos da lo sensación de que, de un momento a otro, van a rasgar el aire las notas de cualquier melodía de Pep Ventura, el gran poeta de la sardana…
La luz y el sol resbalan por las figuras sin tropiezos de ninguna clase.

Nace una leyenda

El monumento todavía no está terminado. Cañas, que graciosamente suele afirmar que él no acostumbra a confiar sus hijos a ninguna nodriza, está junto a la obra, dándole los últimos toques, puesto que según explica, firma todas sus virtudes y defectos. Así podríamos decir que él monumento ha surgido a la luz del día, lo que ha motivado una curiosa leyenda. Son muchos los que se acercan a contemplar entre el encañizado cómo del inmenso bloque de piedra van apareciendo las aladas figuras, formándose en algunos instantes corrillos que hablan y discuten si el monumento es de una sola pieza.
Y aquí surge la leyenda: Uno de los guardianes de la obra en las horas en que el escultor no trabaja, es un viejo andaluz que explica a quien le pregunta:

Verá usted: había aquí una enorme piedra… Un día vinieron unos hombres, se subieron a ella y comenzaron a dar martillazos y a trabajarla poco a poco, semana tras semana, hasta que quedó lo que ahora veis.
Quizá es mejor no romper la ilusión, ya que de esta forma el monumento a la sardana tendrá desde ahora su leyenda. Aquellas maravillosas figuras que pronto van a contemplar los barceloneses bien se lo merecen. Cañas ha sabido infundirles auténtica vida. No hay en ellas modas pasajeras ni caprichos con veleidades estéticas, o con la esclavitud de unas normas anquilosadas que contagian frío a quien las contempla. Por el contrario, al escultor le ha guiado en esta ocasión el soberano concepto de la simplicidad.
La sardana tendrá, por fin, su monumento en uno de los lugares más bellos de esos nuevos rincones que Barcelona va recuperando en aquella montaña, repleta antaño de negros presagios y convertida ahora en maravillosos parajes llenos de luz, de vida…

El monumento a la Sardana formó parte del parque desde sus inicios

Cartel-Parque-de-Montjuic-16061966
Recorte de prensa facilitado por Jose Pérez