Antiguos restos del Parque de Atracciones de Montjuic

“Investigando por el antiguo parque”… Así comenzaba un post que escribió nuestro compañero Malifeta en el año 2008. Él, como ex-trabajador del parque, es un gran conocedor de todos los recovecos de este lugar que fue tan emblemático en nuestra ciudad.

Pues si dais paseos por la zona que ocupó el antiguo parque y queréis jugar un rato a los detectives, aun quedan restos del antiguo parque después de los años. Aunque el tiempo ha pasado inexorable, borrando del espacio (que no de la memoria) lo que fue nuestro querido Parque de Atracciones de Montjüic, hay algunos detalles que aún permanecen en el parque, aunque cada vez menos visibles.

Aquí os mostramos dos imágenes: una de un antiguo soporte de cemento que sostenía una de las  farolas del parque,  y otra, con un registro de la época, con chapa damero “palillo”.

Si encontráis algún detalle así, os invito a que nos enviéis la imagen para compartirla en este blog que escribimos como homenaje al desaparecido Parque de Atracciones de Montjuic.

En otra imagen que nos cedió “Nada84”, ya más reciente,  aparece lo que fue la entrada de La Sardana, donde estaba situada la oficina de información, y que después  fue reconvertido en un pequeño bar y tienda de souvenirs para los turistas.

Esta otra imagen se corresponde con  lo que era la planta central del parque.  Limpiando un poco la tierra que estaba por encima, todavía se podía descubrir el suelo del bar-stand Coca-Cola,  que estaba situado  entre la noria y el safari.

– “Ese suelo lo destapé yo la última vez que fui hace algunos años.  Estaba todo lleno de tierra, pero se veía perfectamente y  destapé una gran parte,  limpiando con los pies la arena que había encima. Es un gran recuerdo, aunque no lo parezca, ya que es un suelo que contrasta mucho con el que hay en el resto del parque” – nos escribía Fran.

La última persona que salió del Parque de Atracciones de Montjuic antes de su cierre definitivo, rescató, antes de que fuesen pasto de quienes no los supieran apreciar, estos pilotos de distintos colores.

Con todo su cariño, el mismo que sentía por el parque, los “adaptó”, colocándolos en el mismo orden que cuando aún funcionaban en la taquilla del aparcamiento: naranja, blanco y rojo (de derecha a izquierda).

Estos pilotos, fabricados por la empresa GEMO (situada en El Prat de Llobregat), eran los que generalmente estaban en casi todas las atracciones, instalados de distinta forma, según la atracción, nos comenta nuestro compañero Malifeta, quien nos indica también que, además de los colores mencionados, en algunas de las atracciones había también pilotos de color verde.

En esta imagen vemos algunos de los ejemplos que comentábamos sobre las luces y que, según Malifeta, no había gran variedad de colores para escoger, más allá de los básicos ya nombrados.

Como curiosidad, añadiremos que esos mismos pilotos eran utilizados por las furgonetas Citroën 2 cv a partir del año 1972, pero sólo en color blanco (comentario de Malifeta en el foro).

“El último que salió” del parque, rescató también este familiar servilletero, todo un símbolo de la época, perteneciente, en este caso, a la zona del bar La Ballena, y que tantas veces nos brindó servilletas con las que “abrazar” los famosos frankfurts que con placer degustábamos durante nuestras divertidas jornadas en nuestro parque más querido.

Cualquier resto del antigüo  parque, por pequeño que sea, evoca en nuestra memoria  todos aquellos buenos recuerdos, todas aquellas risas, aquellas charlas entre amigos, los gritos de quienes viajaban en las atracciones, los conciertos, las noches de verano…

Nos han quitado el parque, pero siempre habrá algún pequeño resto que, con nostalgia, nos haga recordar momentos que guardamos como pequeños tesoros.

Editado por Esther Bose y Jose Pérez.
Fuente: Antiguo foro del Parque de Atraccciones de Montjuic

La sardana tendrá un monumento en Montjuich

La Vanguardia       17/07/1965
José Tarin-Iglesias (Barcelona)

La-sardana-tendra-un-monumento-en-Montjuich

Una vista general del monumento a la sardana, emplazado en la carretera del castillo de Montjuich. En el grabado puede apreciarse al escultor Cañas dando los últimos toques a las figuras.

Estará emplazado en la mueva carretera del castillo

Desde hace mucho tiempo se venía hablando de la posibilidad de erigir en nuestra ciudad un monumento a la Sardana, pero por diversas razones el proyecto nunca había cuajado. Dentro de muy poco tiempo va a ser una auténtica realidad. En la montaña de Montjuich, en una encrucijada de la nueva carretera que conduce al castillo, junto a lo que va a ser entrada principal del futuro parque de atracciones, se levantará el monumento a la sardana, “la dansa mes bella de totes les dances”,  escribió Maragall en versos inolvidables.
El lugar escogido para su emplazamiento no puede ser mejor. La brisa del mar y el aire de la montaña lo acariciarán constantemente, infundiéndole un frescor perenne.
Él monumento, obra del escultor José Cañas, tiene un diámetro de unos cuatro metros, y las ocho figuras —todas ellas de extraordinaria serenidad— miden unos dos metros de altura, talladas en piedra caliza de Ulldecona, fuerte y apretada. En el centro el autor colocará una piedra traída de las montañas de Montserrat, que simbolizará el pequeño hatillo que los sardanistas suelen dejar en el centro del «rotllo».
El montaje ha durado varias semanas. Las graciosas figuras tienen un gran equilibrio. Sus rostros son expresivos y el arte y la inspiración de Cañas han sabido interpretar el auténtico sentido de nuestra danza, en la que existe mucho de amor y de humanidad. Parece como si hubieran sido arrancadas todas ellas de la propia realidad, de las que continuamente vemos bailar armoniosamente por pueblos y ciudades de la geografía catalana.
Tienen un hálito de vitalidad interior. Contemplando el monumento de Cañas, nos da lo sensación de que, de un momento a otro, van a rasgar el aire las notas de cualquier melodía de Pep Ventura, el gran poeta de la sardana…
La luz y el sol resbalan por las figuras sin tropiezos de ninguna clase.

Nace una leyenda

El monumento todavía no está terminado. Cañas, que graciosamente suele afirmar que él no acostumbra a confiar sus hijos a ninguna nodriza, está junto a la obra, dándole los últimos toques, puesto que según explica, firma todas sus virtudes y defectos. Así podríamos decir que él monumento ha surgido a la luz del día, lo que ha motivado una curiosa leyenda. Son muchos los que se acercan a contemplar entre el encañizado cómo del inmenso bloque de piedra van apareciendo las aladas figuras, formándose en algunos instantes corrillos que hablan y discuten si el monumento es de una sola pieza.
Y aquí surge la leyenda: Uno de los guardianes de la obra en las horas en que el escultor no trabaja, es un viejo andaluz que explica a quien le pregunta:

Verá usted: había aquí una enorme piedra… Un día vinieron unos hombres, se subieron a ella y comenzaron a dar martillazos y a trabajarla poco a poco, semana tras semana, hasta que quedó lo que ahora veis.
Quizá es mejor no romper la ilusión, ya que de esta forma el monumento a la sardana tendrá desde ahora su leyenda. Aquellas maravillosas figuras que pronto van a contemplar los barceloneses bien se lo merecen. Cañas ha sabido infundirles auténtica vida. No hay en ellas modas pasajeras ni caprichos con veleidades estéticas, o con la esclavitud de unas normas anquilosadas que contagian frío a quien las contempla. Por el contrario, al escultor le ha guiado en esta ocasión el soberano concepto de la simplicidad.
La sardana tendrá, por fin, su monumento en uno de los lugares más bellos de esos nuevos rincones que Barcelona va recuperando en aquella montaña, repleta antaño de negros presagios y convertida ahora en maravillosos parajes llenos de luz, de vida…

El monumento a la Sardana formó parte del parque desde sus inicios

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Recorte de prensa facilitado por Jose Pérez