El parque de atracciones de Montjuïc tendrá que cerrar sus puertas

El Mundo  (04/04/1998)  Ferran Boiza (Barcelona)
El TSJC reconoce que la concesión administrativa finalizó en 1996

El histórico parque de atracciones de Montjuïc tendrá que cerrar sus puertas. Una sentencia del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC), de fecha 27 de marzo, da la razón al Ayuntamiento de Barcelona en el contencioso que mantenía con la empresa Parque de Atraciones SA, sobre cuándo expiraba la concesión administrativa otorgada en 1966 por el Consistorio para explotar el recinto de la montaña de Montjuïc. El TSJC considera que la concesión expiró el 30 de junio de 1996, justamente 30 años después de ser otorgada, por lo que el parque de atracciones de la montaña olímpica tendrá que cerrar sus puertas en cuanto le sea notificada la resolución judicial.

El alcalde accidental de Barcelona, Xavier Casas, también explicó ayer que el Ayuntamiento ha exigido a la dirección del parque de Montjuïc el cierre cautelar de la atracción El Tren del Terror, en la que dos personas resultaron heridas el pasado domingo, hasta que un informe técnico elaborado por una entidad homologada por la Administración acredite que reúne las medidas de seguridad necesarias.

El parque de atracciones de Montjuïc funciona desde 1996 con una licencia de actividades a precario. En los últimos dos años, el Ayuntamiento de Barcelona y la empresa que explota el recinto, Parque de Atracciones SA, han mantenido un contencioso judicial que finalmente se ha resuelto con la sentencia del TSJC, que da la razón a la administración local.

El Ayuntamiento mantenía que la concesión otorgada en 1966  expiraba el 30 de junio de 1996, a los 30 años, mientras que la dirección del parque disentía, por lo que presentó un recurso ante el TSJC, que ha sido desestimado por el tribunal.

El alcalde accidental de Barcelona, Xavier Casas, avanzó ayer que el Ayuntamiento aprovechará el tiempo que transcurra entre la notificación de la sentencia y el cierre del recinto de ocio, periodo que puede prolongarse varios meses, incluso hasta después del verano, para decidir el destino de las 15 hectáreas que actualmente ocupa el parque de atracciones.

Xavier Casas aseguró que «estudiaremos diferentes alternativas», aunque no quiso avanzar ninguna. «Podemos convocar un concurso para adjudicar la concesión de otro parque de atracciones o bien destinar el espacio a cualquier otra actividad de interés público», dijo Casas.

En los últimos meses, incluso se barajó la posibilidad de que la compañía Lego construyera un parque temático dedicado a los niños, aunque al final se desestimó dicho proyecto.

EL TUNEL DEL TERROR

El alcalde de Barcelona en funciones, también informó ayer de la decisión de la Comisión de Gobierno de clausurar cautelarmente la atracción El Tren del Terror, en cuyo interior dos personas resultaron heridas el pasado domingo. La orden del Ayuntamiento, de aplicación inmedita, provocará que este fin de semana la atracción, dirigida especialmente al público infantil, no pueda funcionar. El parque de atracciones de Montjuïc sólo abre sus puertas los fines de semana en esta época del año.

La clausura de la atracción se mantendrá hasta que una empresa homologada por la Administración certifique que reúne las condiciones de seguridad exigibles a una instalación de este tipo. Según Xavier Casas, aunque los informes elaborados por técnicos del Ayuntamiento no han podido certificar con «certeza» las causas del accidente, sí que han detectado que «tiene una tecnología antigua y es necesario revisar sus sistemas de funcionamiento». El Tren del Terror es una de las atracciones inauguradas en 1966, cuando se abrió el parque de Montjuïc. «No queremos culpar a la atracción», aseguró Xavier Casas.

El accidente se produjo el pasado domingo. Por razones que se desconocen, Ramon Grau y Pilar Obradors, que ocupaban una vagoneta de El Tren del Terror, salieron despedidos y chocaron contra un muro. Los dos heridos, vecinos de Rajadell y Avinyó, en la comarca del Bages, fueron atendidos en un primer momento por el personal del parque de atracciones, siendo trasladados más tarde al Hospital del Mar, donde permanecieron unas horas en observación.

Por otro lado, la montaña barcelonesa de Montjuïc, cuenta desde hoy con una nueva oferta lúdica y de transporte, un trenecito turístico que conectará sus centros deportivos, museísticos y culturales de mayor interés.

Recorte de prensa facilitado por Piranesi78

Las atracciones de Montjuic cerraran después del verano

El País,  Viernes 21 de agosto de 1998
J.M. Martí Font (Barcelona)

Las-atracciones-de-Montjuic-cerraran-despues-del-veranoLa noria es una de las atracciones más antiguas y de de las más solicitadas del parque de Montjuic.

El Ayuntamiento aún no ha decidido el futuro del recinto

Este será el último verano del Parque de Atracciones de Montjuic, que se cerrará definitivamente al público cuando termine la temporada estival, según indicó ayer Caterina Carreras, concejal de Relacionas Ciudadanas y Culturales del Ayuntamiento de Barcelona. Sin embargo, el consistorio todavía no ha decidido cual será el futuro de estos terrenos de la montaña olímpica, que, entre otras posibilidades, podrían albergar un nuevo parque de atracciones o pasar a formar parte del proyecto del gran Jardín Botánico.

Carreras explicó que la concesión que tenia la empresa Parque de Atracciones, SA, para explotar el recinto de Montjuic ha finalizado, pero que el consistorio ha decidido aplazar el cierre definitivo de las instalaciones hasta después del verano. La concejal no quiso pronunciarse sobre el futuro del parque, aunque tampoco descartó la posibilidad de convocar un concurso para la explotación del terreno.

El Ayuntamiento había anunciado el pasado mes de febrero que lo sacaría a concurso en primavera, de modo que la adjudicación se pudiera concretar a principios de octubre. Sin embargo, ya entonces se barajaban otras opciones, y todo parece indicar que el consistorio sigue sin haber decidido qué va a  hacer con este espacio de la montaña olímpica.

El alcalde, Joan Clos, insinuó recientemente que el terreno podía servir para que la montaña recuperara alguna parte de la zona verde perdida con las últimas actuaciones, especialmente en el área olímpica.

Añadir estos terrenos al nuevo Jardín Botánico de la ciudad seria la solución perfecta para ampliar sus dimensiones, al tiempo que Montjuic recuperaría espacio verde perdido.

El problema que plantea la construcción de un nuevo parque de atracciones es que el recinto actual es demasiado pequeño para que las nuevas instalaciones puedan competir con la oferta existente. A finales de 1996, la empresa danesa Lego estudió la posibilidad y la descarto, debido a la escasa superficie disponible y la negativa municipal a aumentarla.

Inaugurado hace 32 años

Las instalaciones del Parque de Atracciones de Montjuic se inauguraron hace 32 años, en junio de 1966, y constituían en aquel momento una oferta mucho más moderna que las del Tibidabo. La concesión municipal a la empresa Parque de Atracciones, SA, fue por 30 años, si bien cuando se cumplió el término, en 1996, la empresa alegó que debían contabilizarse los periodos en que había permanecido cerrado debido a carreras o acontecimientos como los juegos olímpicos.

El pasado mes de abril, una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) dio la razón al consistorio barcelonés, confirmando que la concesión de los derechos de explotación había expirado.

En los últimos años el parque había sufrido un declive imparable. Si en 1994 recibió 900.000 visitantes, al año siguiente ya había descendido hasta 600.000, cifra que siguió bajando hasta los menos de 300.000 que lo visitaron el año pasado. La empresa se había negado a efectuar nuevas inversiones para mejorar su oferta si no se le garantizaba una ampliación de la concesión. El pasado mes de abril, el Ayuntamiento obligó a cerrar la atracción del Tren del Terror después de que dos personas resultaran heridas en un accidente.

La empresa concesionaria no ha querido hacer declaraciones. Fuentes de las misma indicaron que su gerente, Jose Manuel Martín Olmedo, que en su momento ofertó al Ayuntamiento la construcción de “un Port Aventura en pequeño”, se halla de vacaciones hasta el mes próximo, y hasta entones no desvelará las intenciones de la empresa. Un empleado aseguró ayer a este periódico que, a los trabajadores, se les había comunicado recientemente el cierre de la empresa.

Recorte de prensa facilitado por Josep Manel Castro

El Parque de Atracciones de Montjuïc no se modernizará hasta tener asegurada su continuidad

El Periódico de Catalunya – 31 de Agosto de 1995

Plan para renovar el parque de Montjuïc

Las atracciones se modernizarán si se prorroga la concesión en 1998. El Ayuntamiento opta por mantener la instalación, pero no ha decidido cómo. El recinto ha perdido en un año el 30% de visitantes y está en números rojos.

Este año tendrá 300.000 visitantes menos que en 1994

Dos años de balance negativo. El parque de atracciones de Montjuïc cerró el ejercicio económico de 1994 con 12 millones de pesetas de pérdidas, que espera incrementar considerablemente en el balance de este año. El motivo de la aparición de números rojos en las cuentas de explotación es el descenso de visitantes, que desde el pasado mes de enero se ha cifrado en un 30% con respecto al año anterior. A lo largo de 1994 pasaron por las instalaciones 900.000 personas.

Este año, la previsión, siguiendo la tónica actual, es de 600.000. En lo que va de año han visitado Montjuïc 470.000 clientes, un 60% de ellos durante los meses de verano. La mayor parte de los visitantes son españoles, ya que los parques de atracciones nacionales son muy poco atractivos para los turistas que disponen de espectaculares recintos en sus países de origen.

La dirección de Montjuïc atribuye parte de esta pérdida de visitantes a la irrupción de la fuerte y dura competencia de Port Aventura y la curiosidad suscitada en los clientes habituales de este tipo de oferta.

El complejo de Tarragona compite con ventaja con el anticuado Montjuïc, que nació en 1965 ideado como un centro lúdico familiar próximo a los barrios más humildes de la ciudad.

La atracción estrella del complejo es el Boomerang, adquirida en 1992 por 700 millones de pesetas. Se trata de una gran montaña rusa que alcanza los 80 kilómetros por hora gracias a dos loopings, que resultan de juguete comparados con los del Dragon Kan de Port Aventura.

El competidor histórico del Tibidabo ocupa el cuarto puesto del ránking de visitantes entre todas las ofertas de la montaña olímpica. La instalación que recibió más visitantes en 1994 fue la Fira, con un total de 1.920.800 personas.

El anillo olímpico recibió 1,5 millones de personas y el Poble Espanyol una cantidad casi idéntica. En cuarto lugar aparece el parque de atracciones, con 900.000 entradas al recinto. Este puesto en el ránking de importancia en la zona caerá este año en picado, de la misma forma que las visitas al recinto recreativo. En total, cerca de diez millones de personas pasaron por la montaña de Montjuïc durante 1994.

El parque de atracciones de Montjuïc está redactando un ambicioso plan de modernización de sus instalaciones para convencer al Ayuntamiento de Barcelona y obtener una prórroga de la concesión, que caduca en octubre de 1998. Si finalmente el equipo de Pasqual Maragall decide mantener un recinto de este tipo en la montaña olímpica y la concesión recae en la actual empresa explotadora, el parque cerrará durante un tiempo para afrontar las reformas.

La gerencia del complejo está elaborando el proyecto empujada, también por las pérdidas económicas que se registraron por primera vez en el ejercicio de 1994 y que este año se esperan incrementar. El descenso de visitantes, causante de los números rojos, se debe fundamentalmente a que la oferta está dejando de ser atractiva al mismo ritmo en que queda anticuada. El gerente, José Manuel Martín Olmedo, lo tiene claro: “La gente está cansada de dar vueltas a lo mismo”.

Aunque algunas de las atracciones sobreviven a la inauguración de 1965, la empresa no invertirá ni una sola peseta en el lugar hasta que tenga asegurada la continuidad más allá de 1998 y en unas condiciones de rentabilidad aceptables, según explicó ayer el gerente.

Hasta el momento, el Ayuntamiento de Barcelona opta por la continuidad del parque, una vez descartado el traslado del zoológico a Montjuïc, debido a los desniveles del terreno. No obstante, los responsables municipales opinan que el complejo debe modernizarse a fondo.

La concejalía de Educación y Turismo, además, mantiene la tesis de que el hecho de que en Barcelona haya dos parques de atracciones, Montjuïc y Tibidabo, no significa necesariamente que se tenga que suprimir uno de ellos.

La adjudicación

El Ayuntamiento de Barcelona no decidirá de forma inmediata el futuro de las instalaciones recreativas. El área de Patrimonio del consistorio no iniciará hasta dentro de un año el informe técnico que determinará las bases del concurso para las empresas que opten a la concesión. Entre el establecimiento de las condiciones, que deben ser aprobadas en pleno municipal, y la apertura del concurso, pasará al menos un año y medio.

“Entonces veremos si nuestro interés por seguir con el parque se mantiene, ya que depende de muchos factores, entre otros el económico”, comenta Martín Olmedo. Actualmente, la empresa paga un 10% de la recaudación de taquilla al ayuntamiento. Si este porcentaje se mantiene o aumenta, tendremos que ver si salen los números, advierte el gerente.

Martín Olmedo mantiene su proyecto de renovación en el más estricto de los secretos, ya que ni tan siquiera los accionistas, entre los que está Carlos Galindo, con el 40% de las participaciones, tienen conocimiento del mismo. Lo único que ha trascendido es que las obras costarán más de mil millones de pesetas y supondrán la renovación de las atracciones, entre las que se incluirán juegos interactivos y de realidad virtual. Las novedades convivirán con la oferta clásica e inevitable de las montañas rusas y norias.

Otro de los objetivos es controlar los restaurantes y chiringuitos del parque, que tienen un contrato directo con el ayuntamiento. La intención es renovarlos y reducir considerablemente los precios para hacerlos más atractivos al visitante.

Martín Olmedo informará próximamente al consejo de administración del parque sobre su proyecto, que no será el definitivo hasta que el ayuntamiento apruebe las bases del concurso público.

Los problemas en los accesos a la montaña.

Uno de los aspectos que frenan las visitas al parque de atracciones de Montjuïc son los accesos a la montaña, según los directivos de la instalación. En transporte público sólo se puede llegar con la línea 61 de autobuses, el teleférico y el funicular. Los medios de transporte públicos son insuficientes cuando la montaña acoge grandes acontecimientos.

Además, muchos conductores desconocen los accesos con vehículo particular desde la Zona Franca. El distrito de Sants – Montjuïc propone para solucionar el problema, que la futura autoridad única del transporte público tenga en cuenta la integración del funicular de Montjuïc, cuya terminal de acceso se halla en la estación de metro de Paral.lel.

La taquilla del recinto recreativo se resiente considerablemente los días en que el acceso a Montjuïc se cierra por la celebración de acontecimientos deportivos o ciudadanos. Nos pasó con los Juegos Olímpicos y entonces lo entendimos, pero no puede ser que cada dos por tres haya una carrera que corte los accesos, se queja el gerente, José Manuel Martín Olmedo.

Esos días, añade, no viene ni un alma a subirse a las atracciones, y aquí están los 120 empleados con los brazos cruzados.

Recorte de prensa facilitado por Jose Pérez

La lenta agonía de Montjuic

El Periódico  29 de diciembre de 1997
Mayka Navarro (Barcelona)

El parque de atracciones de Montjuic afronta una crisis de visitantes, mientras el recinto se degrada poco a poco, esperando que el ayuntamiento de Barcelona decida lo que hay que hacer con el viejo complejo lúdico. Ayer, el recinto estaba prácticamente vacío, como en los últimos meses, en que muy pocas familias deciden acudir.

La-lenta-agonia-de-Montjuic

La noria del parque de atracciones de Montjuic giro ayer muy pocas veces sobre el cielo de Barcelona.

El parque de atracciones de Montjuic se mantiene abierto en la montaña olímpica aunque prácticamente sin visitantes.
Hace más de media hora que las 20 cestas que dan vida a la noria del parque de atracciones de Montjuic tienen deseos de que alguien se suba en ellas para volver a rodar sobre el cielo de Barcelona. El frío y la pereza que se apodera de los ciudadanos por Navidad provocó, un fin de semana más, que el recinto ofreciera ayer una imagen triste y desolada. El parque estaba prácticamente vacío. Muchas atracciones estaban cerradas, otras, ni Dios sabe como conseguían funcionar, mientras las telarañas y el polvo continúan ganando espacio en una competición que no se merece ni el público por contemplar el desastre.

En junio del año 1996 se acabo la concesión de 25 años que la empresa que gestiona el recinto, Parques SA, tenía con el ayuntamiento de Barcelona. El consistorio los invito a irse, pero la empresa consiguió, con la mediación de los tribunales, una prorroga para poder continuar en Montjuic hasta que un concurso de ideas – en el que Parques SA tiene preferencia – resuelva definitivamente el futuro del recinto.

El concurso de ideas aún no se ha convocado, y tampoco tiene fecha prevista. El ayuntamiento no sabe ni contesta, ni dice ni hace nada y el parque de atracciones se va muriendo poco a poco, sin público que lo visite. Ni el cierre temporal del otro parque de atracciones de Barcelona, el Tibidabo, ha servido para arrastras más gente hasta esta montaña próxima al mar.

La banda sonora de villancicos maquineros mezclada con las de las Spice Girls no calienta el ambiente. Los operarios de las atracciones – algunos parecen niños – bostezan sin remedio ante la falta de criaturas a las que reñir. Un parque sin gente es como un concierto para uno solo, aburre, porque la diversión también consiste en contemplar a los demás disfrutar. El Hula Hopp está tapado con plásticos para protegerlo de la humedad, y en el Látigo de los niños, cada hora, algunos menudos descubren qué es el vértigo clavado en el estómago sobre sus anticuadas sillas.

Hasta los caballos de los Caballitos están cansados de rodar sin rumbo. La pintura ha saltado del antiguo teatro de Montjuic, el mismo en el que en 1980 murió una joven durante una actuación de Los Pecos, una gran cadena oxidada advierte que el cierre va para largo.

La dejadez, prácticamente es tétrica en la parte inferior del recinto. Algunos caminos del parque están completamente desiertos y su entorno descuidado da más miedo que la Calle del Terror, que se anuncia al precio de 700 pesetas. La ausencia de público ahorra las colas y permite hacer prácticamente un uso familiar de cada atracción. “Es como alquilar el parque para tus amigos”, confiesa un joven de Terrassa que se ha dejado caer con sus compañeros de escuela.

Entre las tres y las cinco de la tarde, las atracciones están cerradas, igual los restaurantes, que nadie recuerda la ultima vez que sirvieron comida. Únicamente La Salchicha Loca, La patata caliente y la Ballena azul atienden a los visitantes, la mayoría de los cuales recurren a  unos grandes bocadillos caseros envueltos en papel de aluminio. Las vitrinas para las tapas de salchicha están vacías, y en las paredes, pegados con adhesivo, hay carteles de películas que son más antiguas que el parque: La vuelta al mundo en canguro.

Hasta los que más chillan en la tómbola parecen estar mudos. En las vitrinas de madera, los premios tienen olor a rancio. Se puede ganar una plancha de la marca Jata, que amenaza con destrozar la primera camisa que toque, y un juego educativo de Microcheminova para aprender a ser químico sin futuro. Como el mismo parque que busca el suyo.

Recorte de prensa facilitado por Josep Manel Castro