Tardes de domingo en Montjuïc

Un-muerto-y-seis-heridos-por-avalancha-en-un-festival-musical-en-MontjuicLa Vanguardia | Mercè Balada y Mònica Ramoneda | 24/02/2009 – 11:43 horas

Que las pasadas Navidades se inaugurara una nueva montaña rusa en el parque de atracciones del Tibidabo ha hecho poner nostálgico a más de uno. Cuantas tardes no hemos pasado todos descargando adrenalina en atracciones varias… El lector Raúl Jiménez más que del Tibidabo se acuerda de Montjuïc. “No estaría nada mal que hablarais del malogrado parque de atracciones de Montjuïc, ratas” – nos comenta- “La infancia de muchos fue arrebatada cuando cerró dicho parque”. Pues no, no estaría nada mal. Vamos allá.

El Parque de Atracciones se inauguró oficialmente en 1966; pero antes, en los años ’30, cuatro atracciones colocadas en la mítica montaña barcelonesa ya alegraban los domingos a las criaturas de la época con un ‘Luna Park’ que se llamaba Maricel-Park y aguantó allí hasta que llegó la Guerra Civil truncando cualquier diversión.

La Barcelona de Porcioles. Y terminó la guerra. Y llegó Franco. Y, con él, Barcelona inició un desarrollo urbanístico ciertamente descontrolado. El alcalde Porcioles vio crecer la proyección nacional de la ciudad al ritmo que veía crecer las protestas ciudadanas vecinales. Pero él, a lo suyo. La inauguración por Franco de un nuevo parque de atracciones en la ciudad se anunció a bombo y platillo, y hasta con cuenta atrás: “Sesenta días falta para que sea inaugurado el moderno Parque de Atracciones de Montjuïch” – apuntaba La Vanguardia- “Se han Invertido en la instalación 160 millones de pesetas y resultaron muy costosos los trabajos para el asentamiento de tierras”.

Quien pagó fue un venezolano: el empresario José Antonio Borges, quien convenció al ayuntamiento del negocio que supondría un parque de atracciones. “Yo te doy una concesión por 30 años y un porcentaje sobre las entradas y tú me ordenas la zona”, debió decir Porcioles. Y así fue; porque si el Parque nacía un día de verbena – la noticia del desalojo de las barracas de Montjuïc. Eran 454 familias que abandonaban su malvivir en aquella zona a cambio de la promesa de “nuevas edificaciones”. Por el momento, no obstante, se iban a albergues provisionales.

El 23 de junio de 1966, como decíamos, Barcelona se vistió de fiesta y recibió al mismismo Franco. El Caudillo llegó a la ciudad en barco y quizás por esto, como vemos en las fotos de la época, se vistió de blanco marinero. Se paseó por el parque y mostró interés por algunas atracciones, pero no llegó a atreverse a subir a ninguna de ellas. Y parece que quedó contento, el Caudillo, porque al mes siguiente mandó a sus nietos. Los pequeños María y Cristóbal se divirtieron largo rato subiendo y bajando de las atracciones y riéndose con “sus amiguitos barceloneses”.

Un parque con glamour. Los ’60 terminaron con el Parque lleno de glamour. Con conciertos de flamenco, con teatro, con actuaciones de Lola Flores… e incluso con la construcción de un monumento y unas cuevas dedicadas a la bailaora Carmen Amaya (a quien prometemos dedicar un post entero un día de estos).

Luego, con el cambio de década, cambió el propietario. La empresa PASA (Parque de Atracciones S.A) compró el parque y al empresario venezolano le dedicaron un retrato escondido entre las atracciones. Eran gente de dinero, los PASA, y modernizaron el parque de tal manera que se convirtió en todo un referente.

Fue en los ’80 cuando se empezó a percibir el fin de la época esplendorosa. Invertir en el parque empezó a no ser tan rentable. Los conciertos no cesaron, pero ahora se apostaba por espectáculos infantiles y canción española. Conciertos que, en alguna ocasión, terminaron en catástrofe: en abril de 1980, una avalancha humana en uno de los festivales de Montjuïc terminó con un muerto y varios heridos. Eso sí, Los Pecos, cuando se retiró el cadáver, siguieron con su actuación, que por eso eran el dúo estrella del momento.

En 1983 una huelga de trabajadores puso en evidencia que el glamour del parque era ya más cortina de humo que otra cosa. Se había despedido a personal y los que se salvaron de la criba protestaban. Protestas que cayeron en pozo vacío. Los propietarios del parque contrataron a eventuales para mantener las atracciones activas y la policía detuvo a los manifestantes más revoltosos.

Y llegan las Olimpiadas. Los ’90 empezaron fuerte – el “boomerang” se presentó como la atracción estrella de la temporada– pero terminaron fatal. Las Olimpiadas ocupaban toda la atención de los políticos y cuando la montaña de Montjuïc quedó blindada y solo se dejó acceso a pie al parque, empezó el definitivo declive. El Parque cayó en el olvido y el abandono de las instalaciones quitó a cualquier criatura las ganas de ir hasta allí.

La agonía duró unos años más, pero finalmente, el 27 de septiembre de 1998 se dijo “Adiós a tres décadas de vaivenes”
Enviado por Raúl Jiménez

Despido de treinta trabajadores eventuales del Parque de Atracciones

La Vanguardia 23-08-1977
(Barcelona)

Treinta trabajadores eventuales del Parque de Atracciones de Montjuich fueron despedidos el domingo por la empresa al iniciar un paro de protesta, al no ver atendidas sus demandas laborales.

Al producirse el despido parte de los afectados se manifestaron en el exterior del recinto, explicando a los visitantes del Parque cuáll era su situación y el despido de que habían sido objeto.

En vista de la situación, la dirección del Parque efectuó una denuncia, acudiendo fuerzas de orden publico que, según una nota remitida por los trabajadores, procedieron a detener a cinco de dichos eventuales.

Las peticiones laborales no atendidas por el Parque de Atracciones hacían referencia al contrato discontinuo y eventual, cobro de un plus de nocturnidad, y no descuento de las horas en días de lluvia, como ahora venía ocurriendo.

Posteriormente, se ha sabido que tras pasar por el Juzgado de Guardia, en la misma noche fueron puestos en libertad los cinco trabajadores del Parque de Atracciones de Montjuich.

Recorte de prensa facilitado por Jose Pérez

El Parque de Atracciones de Montjuich será inaugurado la próxima primavera

La Vanguardia  20/12/1965
Alberto Duran


Los servicios de abastecimiento de agua, suministros de energía eléctrica y desagües construidos son suficientes para una población de cien mil personas

Montjuich sufrió su primera transformación en la Exposición Internacional de 1929 convirtiéndose en un gran parque, graciosamente urbanizado y con una serie de instalaciones que al término del certamen fueron desapareciendo.

Pero quedó el trazado de los paseos y palacios notables, así como los recintos deportivos y el «Pueblo Español». Los barceloneses han mostrado un apego a la montaña de Montjuich desde siempre: «Els tres pins», la «Font del gat» y otros lugares gozaron del favor de las gentes que iban a pasar un día de campo. Hoy las cosas han cambiado mucho y la montaña es lugar de paseo, aunque no presenta una continuidad de animación. Hay puntos determinados en torno a los cuales se agrupa la gente: el recinto de la Feria de Muestras, «Pueblo Español» e instalaciones deportivas Fuxarda, Estadio y Piscina y Miramar, llegando hasta el Castillo, la atracción más reciente.

La montaña de Montjuic ha sido planificada para convertirla en gran parque y se va a solicitar sea declarada «zona turística». Recientemente el Municipio aprobó un crédito de 120 millones de pesetas para llevar adelante una serie de proyectos, como son la iluminación artística de las fuentes, plazas y monumento de la montaña; mejoras en la zona polideportiva, obras en el estadio y trazado de un nuevo circuito para competiciones automovilísticas: prolongación de la calle Conde del Asalto hasta la avenida de Miramar, cercar un nuevo jardín botánico, estudio de los proyectos de un jardín panteológico, mejora del Teatro Griego, instalación de hipódromo, de un servicio de telecabinas y monorraíl, además de una o varias líneas de autobuses. En este último aspecto de los transportes urbanos lo más positivo, como realización inmediata, parece ser la modernización y prolongación del funicular de Montjuich, que ha pasado a depender de la administración del «Metropolitano».

Servicios para una ciudad moderna

En estos proyectos que forman el todo para convertir la montaña de Montjuich en un centro de paseo y expansión de los barceloneses y un punto de atracción para los forasteros, figura el parque de atracciones, que se aspira a que sea uno de los mejores de Europa. Este centro recreativo abarca una superficie de 100.000 metros cuadrados y está planificado en seis sectores dentro del mismo recinto, en el que figurarán más de cuarenta atracciones dé los más variados estilos, muchas de ellas inéditas en Barcelona. Mención aparte, dentro del conjunto, merece la zona exclusivamente infantil, que si bien no se instala con un sentido de preferencia, sí que se le dedica una atención muy especial y profundamente psicológica para que los niños y niñas tengan la impresión de que se mueven a su propia iniciativa y con toda independencia.

Hemos recorrido 1as obras que se están realizando para el montaje de este parque de atracciones. La primera fase de los trabajos ha sido costosa, pues hubo de procederse a un gran movimiento de tierras, tierras de aluvión que fueron contenidas con profundos muros. Cientos de tubos de canalización para desagües, miles de metros de cable para la conducción de la energía eléctrica distribuida desde cinco centrales reguladoras, una vasta red de cañerías para el suministro de agua y todo cuanto complementan estos servicios, tuvo que ser instalado. Todas estas obras hoy cubiertas por las tierras, son únicamente comparables al montaje de todos los servicios de una ciudad moderna capaz para atender las necesidades de 100.000 habitantes.

La ornamentación de arbolado y plantas ha sido escrupulosamente proyectada por el Servicio Municipal de Parques y Jardines y habrá infinidad de paseos en torno a las atracciones.

Teatro al aire libre, masía y gruta de folklore

La realización del parque de atracciones en Montjuich fue motivada por una feliz coincidencia, que no quiere afirmar que fuese imprescindible para que la montaña careciese, tarde o temprano, de un centro de recreo de nueva planta y de categoría.

Pero sí hubo una simultaneidad de ideas y una oportunidad bien aprovechada, en el encuentro de unos hombres que no se conocían.

Don José Antonio Borges Villegas es un venezolano de 65 años, que ha venido asiduamente a España, tierra de sus antepasados. Conoce bien Barcelona, donde residió un hermano suyo, periodista y corresponsal de diarios sudamericanos. Después de nueve lustros de vida activa, dirigiendo un gran parque de atracciones, espectáculos e instalaciones deportivas, se vino a nuestra ciudad con el decidido propósito de retirarse y afincarse hasta el resto de su vida. Pero un día, por esta coincidencia de que hablábamos, conoció al entonces concejal ponente de la Montaña de Montjuich, don Andrés Ribera Rovira —Un hombre dinámico y estimulante a las ideas —me dice el señor Borges— encariñado enormemente para todos los proyectos de mejora de la montaña. Salió a relucir la animación que podría llevar allí un parque de recreo y diversión de las gentes.

Me presentó al alcalde, don José Maria de Porcioles quien, al conocer la sugerencia, me invitó a que colaborara, con mi experiencia para que el parque fuese realidad. Entre el señor de Porcioles y el señor Ribera pusieron en marcha este gran bagaje de ilusiones que llevo dentro cuando de parques de atracciones se trata. Todos mis propósitos de retirarme quedaron cancelados.

En nuestro recorrido por el recinto se van perfilando las instalaciones. Un teatro al aire libre, capaz para 6.000 personas y de ellas 2.000 sentadas, con un escenario de 30 metros de largo y 10 de ancho, y que en su parte inferior dispondrá de la misma superficie para camerinos de los artistas, tramoya y servicios. Una gran masía catalana, montada en las más puras esencias tradicionales, con su plaza para «aplecs» y una sala interior para folklore, cuya entrada será presidida por una escultura en bronce de Carmen Amáya: en derredor y sobre la cavidad serán instalados unos jardines de estilo andaluz.

Y así, entre aviones, dirigibles, paracaídas, montañas rusas, tiovivos y un enorme montón de tierra removida, piedra y hierro y grandes «wagons» allí aparcados, que contienen muchos de los secretos de las atracciones, hemos podido captar lo avanzado de las obras para la instalación de este moderno parque, cuya inauguración está proyectada para la primavera próxima y que será la primera de las reformas proyectadas convertida en realidad, en la nueva planificación de la Montaña de Montjuich, con el propósito de que posea una fisonomía turística para el forastero y, también, atractiva para el barcelonés.

Recorte de prensa facilitado por Jose Pérez

El parque de atracciones más popular de Barcelona

Barcelona Televisió – Alex Rufino / Jessica Moreno

El parque de atracciones de Montjuïc cerró en 1998 después de 32 años en funcionamiento. Fundado por el empresario venezolano José Antonio Borges Villegas en los terrenos del antiguo parque de atracciones Maricel.

El parque de atracciones de Montjuïc fue inaugurado en junio de 1966 y permaneció en funcionamiento durante 32 años, hasta septiembre de 1998. Estaba ubicado en Barcelona, en la montaña de Montjuïc, en un punto donde actualmente están los Jardines de Joan Brossa, cerca del castillo de Montjuïc. El espacio que ocupaba correspondía en parte a los terrenos de un antiguo destacamento militar de artillería de costa (llamado Álvarez de Castro), a los restos de un anterior parque de atracciones llamado Maricel (1.930 hasta 1.936) y en diversas barriadas de barracas, entre las que destacan Maricel y Tres Pins. Todo fue derribado para comenzar las obras del nuevo parque de atracciones.

Su construcción, de carácter semiprivado, fue promovida y llevada a cabo por el empresario venezolano José Antonio Borges Villegas, que tras un acuerdo con el Ayuntamiento de Barcelona, dispuso de una concesión para la explotación de los terrenos del parque para 30 años. Borges ya tenía experiencia en la dirección de este tipo de instalaciones, y hasta entonces había dirigido, entre otros, el parque Coney Island en Caracas (no hay que confundirlo con el Coney Island de Nueva York).

Inaugurado parcialmente el 23 de julio de 1966, el parque de atracciones de Montjuïc tuvo una gran acogida por parte de la ciudad y los turistas que la visitaban, por lo que se convirtió en un gran atractivo. Llegó a contar con más de 40 atracciones de todo tipo, además de un teatro auditorio donde se celebraban diferentes actuaciones de artistas de renombre o festivales variados. El éxito de su funcionamiento desde sus inicios puede vincularse directamente a los espectáculos que se hacían en este teatro, accesibles con la simple adquisición de la entrada al parque y, especialmente, al tipo de atracciones mecánicas que en su momento Fue una verdadera revolución respecto a las que se conocía hasta entonces, como la Coctelera, Gran Montaña Rusa, el Loco Ratón o el Zig-Zag. A finales de los años sesenta, el parque se dio por terminado, aunque había ciertas diferencias con el proyecto original.

Hacia el 1973, el español Carlos Merino se hizo cargo del parque de atracciones de Montjuïc, y aprovechó para reacondicionar la infraestructura e instalaciones, y para montar nuevas atracciones que agrandaron la oferta del parque. Una profunda remodelación que incluyó la entrada de algunas de las atracciones más míticas del parque, como el Pulpo, Amor Express, El Barco Mississippi o Noriavisión, esta última, la rueda de feria más alta de los Países Catalanes que se había instalado lat hasta el momento.

El parque continuó disfrutando de un éxito de referencia, pero hacia la década de 1990, la moda de los nuevos parques temáticos comenzó a arrinconarlo, y sólo la instalación de una espectacular montaña rusa llamada Boomerang consiguió mantener el nivel durante una temporada. Sin embargo, la falta de inversiones provocada por la proximidad del fin de la concesión fue haciendo disminuir el número de visitantes. En esta situación, los posteriores desacuerdos entre la empresa y el Ayuntamiento el abocaron a la clausura definitiva, el 27 de septiembre de 1998.
Al cerrarse, el parque de atracciones de Montjuïc fue inmediatamente desmantelado, y se retiraron las atracciones que podían aprovecharse. Después de unos años de abandono, los terrenos fueron acondicionados para ubicar los actuales Jardines de Joan Brossa, inaugurados en 2003.

Entrevista video

El parque de atracciones de Montjuïc cerró en 1998 después de 32 años en funcionamiento. El fundó el empresario venezolano José Antonio Borges Villegas en los terrenos del antiguo parque de atracciones Maricel, y este paseo de Franco en 1966 lo inauguró oficialmente.

JÚLIA COSTA, Centro de Investigación Histórica del Poble Sec
“Había puesto un parque muy importante en Caracas y presentó el proyecto. Esto se aprobó e incluso llevó atracciones de allí que no se utilizaban, las trajo aquí.”

El parque de atracciones de Montjuïc se hizo famoso en poco tiempo y, a diferencia del Tibidabo, fue muy visitado por las clases populares de la ciudad.

JÚLIA COSTA, Centro de Investigación Histórica del Poble Sec
“El Tibidabo se encontraba alejado. Este era más céntrico. Gracias a ello se pusieron autobuses que dejaban en la puerta misma. Para la gente de Barcelona, sobre todo de barrios más populares, era más fácil venir a Montjuïc que ir al Tibidabo.”

El parque de Montjuïc llegó a tener más de una cuarentena de atracciones. Además, por su teatro pasaron artistas de renombre para hacer conciertos.

JÚLIA COSTA, Centro de Investigación Histórica del Poble Sec
“Había atracciones para los niños como un tren o la casa de la bruja y después había atracciones que fueron muy innovadoras como el Loco Ratón o montañas rusas muy osadas. También fue muy importante la noria. Hubo dos y como se iluminaba la noche hay muchas postales que la muestran. “

La aparición de los grandes parques temáticos y la falta de inversiones provocaron la decadencia del parque, que cerró puertas el 27 de septiembre de 1998.

Publicado en http://www.btv.cat/btvnoticies/2015/10/13/arxiu-73-el-parc-datraccions-mes-popular-de-barcelona/