El Parque de Atracciones de Montjuïc no se modernizará hasta tener asegurada su continuidad

El Periódico de Catalunya – 31 de Agosto de 1995

Plan para renovar el parque de Montjuïc

Las atracciones se modernizarán si se prorroga la concesión en 1998. El Ayuntamiento opta por mantener la instalación, pero no ha decidido cómo. El recinto ha perdido en un año el 30% de visitantes y está en números rojos.

Este año tendrá 300.000 visitantes menos que en 1994

Dos años de balance negativo. El parque de atracciones de Montjuïc cerró el ejercicio económico de 1994 con 12 millones de pesetas de pérdidas, que espera incrementar considerablemente en el balance de este año. El motivo de la aparición de números rojos en las cuentas de explotación es el descenso de visitantes, que desde el pasado mes de enero se ha cifrado en un 30% con respecto al año anterior. A lo largo de 1994 pasaron por las instalaciones 900.000 personas.

Este año, la previsión, siguiendo la tónica actual, es de 600.000. En lo que va de año han visitado Montjuïc 470.000 clientes, un 60% de ellos durante los meses de verano. La mayor parte de los visitantes son españoles, ya que los parques de atracciones nacionales son muy poco atractivos para los turistas que disponen de espectaculares recintos en sus países de origen.

La dirección de Montjuïc atribuye parte de esta pérdida de visitantes a la irrupción de la fuerte y dura competencia de Port Aventura y la curiosidad suscitada en los clientes habituales de este tipo de oferta.

El complejo de Tarragona compite con ventaja con el anticuado Montjuïc, que nació en 1965 ideado como un centro lúdico familiar próximo a los barrios más humildes de la ciudad.

La atracción estrella del complejo es el Boomerang, adquirida en 1992 por 700 millones de pesetas. Se trata de una gran montaña rusa que alcanza los 80 kilómetros por hora gracias a dos loopings, que resultan de juguete comparados con los del Dragon Kan de Port Aventura.

El competidor histórico del Tibidabo ocupa el cuarto puesto del ránking de visitantes entre todas las ofertas de la montaña olímpica. La instalación que recibió más visitantes en 1994 fue la Fira, con un total de 1.920.800 personas.

El anillo olímpico recibió 1,5 millones de personas y el Poble Espanyol una cantidad casi idéntica. En cuarto lugar aparece el parque de atracciones, con 900.000 entradas al recinto. Este puesto en el ránking de importancia en la zona caerá este año en picado, de la misma forma que las visitas al recinto recreativo. En total, cerca de diez millones de personas pasaron por la montaña de Montjuïc durante 1994.

El parque de atracciones de Montjuïc está redactando un ambicioso plan de modernización de sus instalaciones para convencer al Ayuntamiento de Barcelona y obtener una prórroga de la concesión, que caduca en octubre de 1998. Si finalmente el equipo de Pasqual Maragall decide mantener un recinto de este tipo en la montaña olímpica y la concesión recae en la actual empresa explotadora, el parque cerrará durante un tiempo para afrontar las reformas.

La gerencia del complejo está elaborando el proyecto empujada, también por las pérdidas económicas que se registraron por primera vez en el ejercicio de 1994 y que este año se esperan incrementar. El descenso de visitantes, causante de los números rojos, se debe fundamentalmente a que la oferta está dejando de ser atractiva al mismo ritmo en que queda anticuada. El gerente, José Manuel Martín Olmedo, lo tiene claro: “La gente está cansada de dar vueltas a lo mismo”.

Aunque algunas de las atracciones sobreviven a la inauguración de 1965, la empresa no invertirá ni una sola peseta en el lugar hasta que tenga asegurada la continuidad más allá de 1998 y en unas condiciones de rentabilidad aceptables, según explicó ayer el gerente.

Hasta el momento, el Ayuntamiento de Barcelona opta por la continuidad del parque, una vez descartado el traslado del zoológico a Montjuïc, debido a los desniveles del terreno. No obstante, los responsables municipales opinan que el complejo debe modernizarse a fondo.

La concejalía de Educación y Turismo, además, mantiene la tesis de que el hecho de que en Barcelona haya dos parques de atracciones, Montjuïc y Tibidabo, no significa necesariamente que se tenga que suprimir uno de ellos.

La adjudicación

El Ayuntamiento de Barcelona no decidirá de forma inmediata el futuro de las instalaciones recreativas. El área de Patrimonio del consistorio no iniciará hasta dentro de un año el informe técnico que determinará las bases del concurso para las empresas que opten a la concesión. Entre el establecimiento de las condiciones, que deben ser aprobadas en pleno municipal, y la apertura del concurso, pasará al menos un año y medio.

“Entonces veremos si nuestro interés por seguir con el parque se mantiene, ya que depende de muchos factores, entre otros el económico”, comenta Martín Olmedo. Actualmente, la empresa paga un 10% de la recaudación de taquilla al ayuntamiento. Si este porcentaje se mantiene o aumenta, tendremos que ver si salen los números, advierte el gerente.

Martín Olmedo mantiene su proyecto de renovación en el más estricto de los secretos, ya que ni tan siquiera los accionistas, entre los que está Carlos Galindo, con el 40% de las participaciones, tienen conocimiento del mismo. Lo único que ha trascendido es que las obras costarán más de mil millones de pesetas y supondrán la renovación de las atracciones, entre las que se incluirán juegos interactivos y de realidad virtual. Las novedades convivirán con la oferta clásica e inevitable de las montañas rusas y norias.

Otro de los objetivos es controlar los restaurantes y chiringuitos del parque, que tienen un contrato directo con el ayuntamiento. La intención es renovarlos y reducir considerablemente los precios para hacerlos más atractivos al visitante.

Martín Olmedo informará próximamente al consejo de administración del parque sobre su proyecto, que no será el definitivo hasta que el ayuntamiento apruebe las bases del concurso público.

Los problemas en los accesos a la montaña.

Uno de los aspectos que frenan las visitas al parque de atracciones de Montjuïc son los accesos a la montaña, según los directivos de la instalación. En transporte público sólo se puede llegar con la línea 61 de autobuses, el teleférico y el funicular. Los medios de transporte públicos son insuficientes cuando la montaña acoge grandes acontecimientos.

Además, muchos conductores desconocen los accesos con vehículo particular desde la Zona Franca. El distrito de Sants – Montjuïc propone para solucionar el problema, que la futura autoridad única del transporte público tenga en cuenta la integración del funicular de Montjuïc, cuya terminal de acceso se halla en la estación de metro de Paral.lel.

La taquilla del recinto recreativo se resiente considerablemente los días en que el acceso a Montjuïc se cierra por la celebración de acontecimientos deportivos o ciudadanos. Nos pasó con los Juegos Olímpicos y entonces lo entendimos, pero no puede ser que cada dos por tres haya una carrera que corte los accesos, se queja el gerente, José Manuel Martín Olmedo.

Esos días, añade, no viene ni un alma a subirse a las atracciones, y aquí están los 120 empleados con los brazos cruzados.

Recorte de prensa facilitado por Jose Pérez

Montjuic, pendiente de cuatro concesiones

El Periódico  Miércoles 22 de noviembre de 1995
M. Eugenia Ibáñez (Barcelona)

Montjuic-pendiente-de-cuatro-concesionesCambios en el paisaje de la montaña.

La Font de Gat
Restaurante situado cerca del teatro Grec. La concesión anterior, que correspondía a la familia soteras, venció en 1987, y en 1991 el ayuntamiento convoco un nuevo concurso, que ganó otra empresa. Soteras presentó recurso contencioso administrativo, alegando defectos de forma en las bases del concurso. Los tribunales aceptaron el recurso. El ayuntamiento optará ahora por poner fin a la concesión.

Parque de Atracciones de Montjuic
Inaugurado en junio de 1966, la concesión municipal finalizará en junio de 1996. Las instalaciones del parque ocupan 10 hectáreas. El Ayuntamiento de Barcelona cobra un cánon a la empresa concesionaria en función de la taquilla. El numero de visitantes ha bajado en los últimos años. En 1995, según la propia empresa, los visitantes no llegaran a 700.000.

Tiro al Pichón
El contencioso entre el ayuntamiento y los dirigentes de la entidad para la retirada de las instalaciones se ha prolongado durante varios años. Finalmente, desde el pasado verano, los socios de la entidad no pueden disparar. Las huellas de las perdigonadas del tiro han quedado patentes sobre los cactus de los jardines de Costa i Llobera.

Restaurante de Miramar
La desgraciada concesión en el terreno de los antiguos estudios de televisión española arrastra incumplimientos y modificaciones desde hace casi diez años. La última adjudicación municipal se efectuó hacia 1990 para construir un restaurante. En 1992, la concesionaria, Barcelona Inn, paralizó las obras, que aún no se han reanudado. El ayuntamiento no ha rescindido la concesión porque no encuentra empresa alguna ni actividad adecuada para aquel edificio a medio acabar.

Montjuic, pendiente de cuatro concesiones

La renovación de cuatro concesiones municipales puede modificar el uso de la montaña de Montjuic en los próximos años. La renovación más importante corresponderá a las diez hectáreas del parque de atracciones, cuyo futuro debe concretarse antes de junio próximo. En ese mismo plazo, los locales de la Font del Gat dejarán de ser un restaurante, y las instalaciones del Tiro al Pichón se transformarán en zona verde. En Miramar, el ayuntamiento deberá encontrar una solución para el edificio cuyas obras llevan paradas más de tres años.

La concesión para la explotación del parque de atracciones vencerá en junio de 1996, según la versión municipal, y en 1998 según el gerente de las instalaciones Jose Manuel Martín Olmedo. La diferencia entre una y otra estriba en que la empresa interpreta que la concesión era por 33 años, mientras el ayuntamiento limita ese periodo a 30. Pero tanto la concesionaria como los responsables municipales coinciden en que las actuales atracciones, obsoletas y poco competitivas, deben renovarse.

No obstante, no hay unanimidad en el ayuntamiento para aceptar que las diez hectáreas que ocupan las atracciones sigan en el futuro con ese fin recreativo. Se baraja también la posibilidad de convertirlas en zona verde, de ampliar el parque forestal, que en los últimos años se ha reducido sensiblemente con las instalaciones olímpicas.

El Mirador del Alcalde

Antes de junio, el ayuntamiento deberá decidir si mantiene las atracciones o restituye la zona verde. En el primero de los casos se convocara un concurso que fijara las características de un parque de atracciones que, poco o nada tendrá que ver con el actual. No se descarta la posibilidad de un concurso de ideas entre empresas capaces de realizar importantes inversiones, que conviertan el nuevo parque de atracciones en el polo de atracción que fue hace 15 años, cuando la competencia del Tibidabo, o la de Port Aventura, no había puesto en evidencia la caducidad de sus instalaciones.

Martín Olmedo señala que el interés de su empresa es participar en el concurso que convoque en su día el ayuntamiento, “siempre y cuando las condiciones del mismo interesen”. El gerente reconoce que el contenido de las instalaciones debe renovarse, pero rechaza comentar cual puede ser la nueva orientación del parque y qué presupuesto estaría dispuesta la empresa a invertir en esa renovación. “Primero tenemos que conocer la decisión municipal y después tomaremos la nuestra”, indica Martín Olmedo.

El futuro de las 1,4 hectáreas que ocupa el Tiro al Pichón está más claro que el del parque de atracciones. Cati Carreras, comisionada municipal para la montaña de Montjuic, asegura que las próximas semanas se ejecutará la orden judicial de lanzamiento y el ayuntamiento ocupara las instalaciones, cuya concesión venció en 1994. El terreno permitirá la ampliación del Mirador del Alcalde, desde donde se contempla uno de los mejores panoramas de la ciudad.

Otro rincón a la espera de renovación es el restaurante de la Font del Gat. La concesión venció en 1992, aunque fue renovada por cinco años. El concurso convocado con posterioridad fue impugnado por el antiguo concesionario. En julio pasado, los tribunales aceptaron el recurso presentado por esa empresa, que pertenece al mismo grupo que explota Los Tres Molinos y El Rancho, en Castelldefels. Carreras señala que el ayuntamiento quiere poner fin a la concesión “porque no se ha invertido en los últimos años y la restauración que se ofrece esta pasada de moda”. La intención municipal es utilizar la finca para un objetivo “de interés publico”, aún no definido.

La cuarta concesión municipal con problemas es la que corresponde al edificio del solar de los antiguos estudios de televisión de Miramar. Las obras se paralizaron en 1992 y así siguen desde entonces. El ayuntamiento podría rescindir la concesión a Barcelona Inn, pero, según considera un portavoz municipal, “no se resolvería el problema”. El problema es que nadie, en los tres años transcurridos, quiere ir a Miramar.

El distrito reclama mas protagonismo

La montaña de Montjuic forma parte del distrito de Sants-Montjuic, pero todas las actividades que tienen allí su escenario son coordinadas por un servicio municipal especial que dirige Cati Carreras, comisionada por el alcalde. Esta coordinación implica, desde fijar las necesidades de trasporte público que puede generar un determinado espectáculo público, hasta controlar las concesiones administrativas.

El nuevo presidente ejecutivo de Sants-Montjuic, el socialista Pere Alcober, es partidario de que el distrito tenga un papel más relevante en la coordinación de las actividades de la montaña, quizás a través de un organismo diferente al actual, dirigido por el propio presidente del distrito.

Alcober cree que ese organismo debe tener como objetivo un uso y funcionamiento adecuado de los servicios que se dan en la montaña de Montjuic, y también de todas sus necesidades. El concejal es partidario de que se fijen los costos de las actividades y que se establezca su financiación adecuada, que deberían asumir las entidades que las generen, sea la Fira, Barcelona Promocions (empresa municipal que gestiona el Palau Sant Jordi y el Estado Olímpico) o el Poble Espanyol.

Quizás también en el futuro ese organismo podría mediar en la reanudación del servicio del teleférico de Montjuic, cuyo funcionamiento fue suspendido por la Generalitat el pasado 28 de enero por problemas en su estado de conservación. El teleférico funciona previa concesión de la Generalitat. Teleféricos Barcelona SA, la concesionaria, inició en octubre pasado la redacción de un proyecto de restauración que, a partir de junio, fijara los costes de esos trabajos.

Recorte de prensa facilitado por Josep Manel Castro