El Parque de Atracciones de Montjuic disponía de un gran número de atracciones familiares, llegando incluso a tener la montaña rusa más grande del país.

Cuadros pinta

Rescatando uno de los temas abiertos en el antiguo foro del Parque de Atracciones de Montjuic, encontré una de las conversaciones con nuestro compañero Josep Manel (Malifeta) en la que hacía referencia a una de las atracciones de nuestro querido parque.

Me refiero a la atracción llamada Cuadros Pinta, conocida en otros países con el nombre de Art Machine o Spin Art Machine. Era como una especie de carpa con forma de paraguas que lucía en su parte superior una paleta de pintor.

Cuadors-Pinta

Cuadros Pinta estuvo ubicada durante un tiempo junto a la atracción del pulpo, delante de las jaulas, y más tarde pasó a la planta inferior, al lado de la casa magnética y los autochoques.

Quizás los más jóvenes no la recuerden, ya que pertenece a los primeros tiempos del parque, y en la década de los 90, ya no se encontraba allí.

Era una atracción peculiar, diferente y sobre todo, creativa, ya que consistía en colocar en una máquina con motor una cartulina y hacerla girar rápidamente dentro de un recipiente mientras, desde arriba, se vertían sobre ella chorros de pintura de diversos colores que hacían flotar en el ambiente un característico olor acrílico.

Eran unos botes grandes como los de kétchup, esos que al presionarlos lanzan el chorro, y en muy poco tiempo, el resultado era un cuadro psicodélico totalmente “personalizado”, un collage multicolor que te hacía sentir un artista por unos instantes.

No había un cuadro igual a otro, ya que todo dependía de los colores que eligieras y la proporción en que los utilizaras. Y es precisamente ahí donde radicaba el atractivo de esta máquina, en saber que la “obra” que tenías entre las manos era original y única, fruto de tu elección de proporciones y colores que, una vez dentro de la máquina, tomaban formas caprichosas y se convertían en un original cuadro que podías llevar a casa y guardar como un bonito  recuerdo de un estupendo día de diversión en el parque.

En la actualidad aún se pueden encontrar, aunque más modernas, máquinas de pintura creativa en muchos parques de atracciones, existiendo incluso la posibilidad de alquilarlas para eventos infantiles, como se puede apreciar en la fotografía.

Spin-Art-Machine

¿Hay alguien que  guarde aún alguno de aquellos cuadros o tenga fotos que quiera compartir?

Seguro que más de uno guardamos esos recuerdos con nostalgia en la memoria, y es bonito compartirlos. A nosotros nos encantaría recibir vuestras fotos, opiniones o simplemente comentarios referidos al parque, porque de alguna manera, así lo mantenemos vivo en nuestro recuerdo.

El Tren Fantasma

Bajando una escalera de piedra desde la planta infantil del Parque de Atracciones de Montjuic, en un rincón oscuro, fresco y haciendo una memorable estampa con el Bar Ballena, se encontraba una de las atracciones más emblemáticas de este recinto. Se trataba del Tren Fantasma.

Fue una de las primeras atracciones que funcionó desde la inauguración del parque. Su nombre inicial era el de Túnel Fantasma, cambiándolo más tarde al que todos conocimos.

Esta atracción aprovechó un antiguo polvorín, el de Álvarez de Castro, construido en 1897 durante la Guerra de Cuba. Las primeras vagonetas eran un modelo estándar parecido a coches de carreras, seguramente de segunda mano, y probablemente, procedentes del parque de atracciones de Venezuela, cuyo director era el mismo que se encargaba del proyecto de construcción del de Montjuic. Posteriormente, estas vagonetas fueron cambiadas por un modelo muy emblemático de esta atracción, que representaba a un demonio agachado.

Las noticias de la época comentaban que maestros falleros de Valencia se encargaron de dar vida a esta atracción, a través de sus decorados. La fachada costó cerca de un millón de las antiguas pesetas, y el interior fue decorado a conciencia, pareciéndose más a las actuales dark rides de parques temáticos, que a simples personajes animados de bajo presupuesto.

Los coches iban entrando por turnos en la atracción, y lo primero que nos encontrábamos en el recorrido era una larga recta que llevaba directamente a la boca de un monstruo verde (boca muy popularizada posteriormente en la era de internet). Al atravesarla, se entraba directamente en una especie de jungla en la que las puertas se abrían de un golpe seco con su sonido característico, y esquivando arpías, reptiles y un sinfín de seres extraños, el vagón seguía su marcha hacia otras civilizaciones, mezclando el terror con el surrealismo. Otro monstruo con la boca abierta, en este caso de color rojo, nos esperaba para que cruzáramos su garganta, desembocando en un cementerio con una calavera gigante que movía su boca, como burlándose de nuestra presencia. Así se nos conducía hacia el interior de pirámides abandonadas, donde se podía sentir el verdadero calor del desierto entre esfinges, tumbas y momias.

Sin venir a cuento, como imágenes que se cuelan en mitad de las pesadillas, encontrábamos a lo lejos un ventilador gigante en la oscuridad, con un hombre lobo de espaldas a nosotros. Un escalofrío nos decía que más adelante nos encontraríamos con él cara a cara…

Más adelante, el vagón se introducía poco a poco en la India, repleta de budas gigantes y misteriosas imágenes, para después cruzar una jungla “habitada” por nativos del lugar.

Parecía algo inofensivo, pero tras este paisaje, nos esperaban detrás de cualquier puerta duendes, ogros, una mujer desnuda que resultaba ser un cadáver al acercarnos, demonios retorciéndose, serpientes enormes con cabezas humanas, iguanas gigantes… y sin darnos tregua, abandonábamos la experiencia entre las civilizaciones humanas, para alcanzar el siguiente paso en la historia de la humanidad: la colonización de la Luna y parte del espacio exterior, tan importante en los años de apertura del parque.

Un demonio gigante nos miraba socarronamente desde el techo, mientras pasábamos por debajo de sus piernas abiertas, en plena ascensión. Para darnos impulso, o para burlarse de nosotros, expulsaba una gran ventosidad desde su trasero, susto que la mayoría recordamos, mientras el vagón iba escalando con un gran estruendo la rampa hacia el espacio.

Un astronauta gigante nos esperaba…pero no le podíamos ver la cara debido a su escafandra. Las visiones del planeta Tierra desde lejos, de la Luna y otros planetas, mientras astronautas y otros seres espaciales asomaban, nos daba la sensación de estar solos, lejos de casa y abandonados a la voluntad del vagón. Este iniciaba un descenso pronunciado. Si la subida era entre estruendos de maquinaria, la bajada era todavía más estridente, muy inclinada, y un efecto de luz morada nos coloreaba la ropa y el calzado de color lila.

Para darnos la bienvenida a la tierra, un hipopótamo con cara de pocos amigos nos esperaba en un lago con cascada. Pasando muy cerca de sus colmillos el cochecito se deslizaba entre estalactitas, por debajo de brujas y seres de brillantes colores, y más adelante, unos esqueletos se retorcían de sufrimiento a nuestro paso por una curva, a la vez que una olla repleta de miembros humanos nos hacía creer que teníamos que estar bien callados si no queríamos acabar en su interior.

De repente, como salido de la nada, nos encontrábamos cara a cara con el hombre lobo que antes vimos de espaldas y, encendiendo el ventilador que tenía a sus pies, nos lanzaba una escalofriante ráfaga mientras el se inclinaba sobre nosotros.

Vampiros, arañas, ratas… cualquier criatura extraña tenía su lugar en el interior de los túneles del polvorín y estaba dispuesta a capturarnos.

Tras unos cuantos zig-zags entre puertas oscuras, golpes y estruendo aparecíamos en el exterior. Muchos con las orejas y los ojos tapados todavía, no nos dábamos cuenta de que habíamos salido fuera. Los ingenuos que pensaban que ya estaban a salvo se llevaban una gran sorpresa al poner un pie en el andén de la estación, que los recibía con un soplo de aire comprimido.

Si nos atrevíamos a mirar detrás, veríamos de nuevo la fachada, decorada con serpientes marinas, arañas, minotauros, reptiles gigantes, esqueletos y hasta un gorila enjaulado. Una gran pesadilla, que también ejercía un magnetismo entre la mayoría de visitantes de Montjuic.

El parque cerró en 1998, y el Tren Fantasma, pese a ser desmantelado, fue una de las atracciones que pudo pasar a la memoria de la gente, incluso de manera física. La gran fachada simulando un castillo encantado fue desmantelada, como el falso balcón (donde transcurría la etapa espacial).

Las 4 puertas del polvorín y sus 2 ventanas fueron tapiadas.

Viendo fotos del tapiado del polvorín, quedó constancia de que las estalactitas y parte del decorado se podían ver en el interior, gracias a los dos enormes agujeros que formaban parte de la subida. Mucho se empezó a especular con la ‘dejadez del ayuntamiento’ a la hora de desmantelar la atracción, cosa que alimentó la imaginación de muchos usuarios en internet. Muchos de los temas abiertos en el foro de Achus! eran para consultar sobre la atracción, su estado en la actualidad, si había quedado algo tras los muros de piedra o si había algún modo de visitar el interior.

En 2008 se tuvo la noticia de que unos aventureros pudieron acceder por primera vez al interior, documentándolo todo con fotografías, video y texto. Con este material se ayudó a confeccionar un recorrido virtual en 3D que fue muy valorado por los internautas, ya que fue el único documento, basado en la realidad, que la gente tenía para volver a recorrer el interior. Ninguna administración, ni estamento social se preocuparon (al menos por lo que sabemos) de documentar el interior de esta atracción. Se confirmaba que elementos como la ‘boca verde’, el ‘demonio del techo’ y diferentes decorados como la India, esqueletos, ventilador, vigas, estalactitas y rampas quedaron abandonados en el interior.

En el verano de 2014, otros excursionistas de sitios abandonados accedieron al interior, documentando también lo que encontraron en los túneles. Este hecho creó alguna polémica en las redes sociales, ya que aseguraban haber desvelado los misterios del polvorín, cuando eso ya estaba documentado por el anterior grupo de excursionistas. De todas maneras, realizaron un completo video siguiendo el antiguo raíl de vagones y mostrando el antiguo recorrido, ayudando a despejar algunas dudas del mismo y siendo de valiosa ayuda para los internautas.

A día de hoy, sigue siendo una incógnita cómo era todo el recorrido completo, si quedan fotos o videos del interior en funcionamiento (se sabe de un reportaje de TV3 en 1997 sobre un polémico y poco claro accidente en el interior, en el que aparecía gran parte del decorado). También existe un videoclip del grupo Seguridad Social (El ritmo del corazón) grabado cuando el parque ya estaba cerrado, y en el que aparecen distintas partes del Tren Fantasma.

Son además, una fuente interminable de leyendas, suposiciones y rumores los supuestos túneles posteriores de la atracción, que se dividían en dos. Lo más factible, pero nunca comprobado, es que conectasen con el Castillo de Montjuic por un lado, y con el Poble Sec por el otro.

A día de hoy podemos contemplar el muro del polvorín, tapado por la vegetación, entre sonidos de pájaros y la más absoluta tranquilidad, imaginándonos la fachada con sus monstruos y el Bar Ballena justo delante. Y al cerrar los ojos podemos recordar el olor característico de su interior, mezclando grasa de máquina, con humedad y goma, y los grandes estruendos de puertas que nos erizaban la piel y nos emocionaban como no lo ha hecho ninguna otra atracción.

Alguna imágenes del interior del Tren Fantasma, puedes encontrar muchas fotografías en nuestro apartado de imágenes de esta mítica atracción.

Textos: Juan Castillo, corrección y edición Esther Bose y Josep Pérez, actualizado el 26/01/2015.

El F.C. Tren del oeste

El F.C. del parque de atracciones de Montjuic
A principios de los años sesenta se decidió la urbanización de la vertiente marítima de la montaña de Montjuïc, y entre las instalaciones que datan de aquella época, destacan los jardines y mirador del Alcalde y el Parque de Atracciones de Montjuïc.

El parque, que tenía una superficie de unos 100.000 m2, fue inaugurado en 1965 y entre sus atracciones contaba con un pequeño ferrocarril de vía estrecha denominado Tren del Oeste.

Éste ferrocarril tenía unas características técnicas que lo diferenciaban del resto de líneas de su tipo. Por una parte fue construido con un ancho de vía de 600 mm, y por otro su trazado, a pesar de disponer de vía doble en la mayor parte del recorrido, no permitía el cruce de trenes, ya que fue instalado con sólo tres carriles y el carril central era utilizado por ambas vías.

La vía estaba formada por carriles de unos 10 kg/m colocados en barras de 9 metros, unidas entre sí con abrazaderas planas de cuatro agujeros y fijadas a las traviesas mediante tirafondos. Las traviesas eran de madera, tenían unas medidas de 110 x 20 x 14 cms y estaban separadas a una distancia de unos 65 cms (85 cms entre ejes).

El trazado tenía una longitud total de unos 400 m y consistía en una parte central de doble vía y dos grandes curvas en los extremos. La línea disponía de una estación y un paso a nivel, aunque la vía se encontraba separada de los paseos del parque por un pequeño muro de vegetación. En una de las curvas se encontraba la estación, con una gran marquesina de madera. En la otra, el recorrido estaba amenizado por unas reproducciones de animales.

Originalmente, se proyectó explotar la línea con una pequeña locomotora de vapor y coches de madera, pero la complejidad de su mantenimiento motivó que finalmente se optara por un material más moderno. Así, el parque de material motor y móvil quedó conformado por una locomotora diesel y cinco coches de viajeros.

La locomotora fue construida en los Estados Unidos de Norteamérica en el año 1964 por la firma A. Herchell & Co. de Buffalo (núm. de fábrica S-24-13-64), y exteriormente era idéntica a las típicas máquinas de vapor norteamericanas del tipo 2-2-0 utilizadas en el Oeste.

Era una locomotora del tipo B-2-B DM, y llevaba acoplado un ténder de dos ejes con asiento para el maquinista, con un diámetro de ruedas de 300 mm (motrices) y 610 mm (libres). Disponía de un motor diesel de cuatro cilindros y éste transmitía su fuerza a los bogies extremos mediante cardanes. La máquina disponía de todos los accesorios característicos de las locomotoras norteamericanas (campana, linternón, chimenea apagachispas y plataforma apartavacas) y llevaba una placa con el nombre IRON HORSE. La decoración de la locomotora era muy llamativa, ya que iba pintada de color rojo, con la caldera negra y determinados detalles de color amarillo.

En el ténder lucía la inscripción TREN DEL OESTE.

Los cinco coches de viajeros eran del tipo descubierto y disponían de cuatro ejes, con dos bogies y unas ruedas de 180 mm de diámetro. Fueron construidos enteramente de hierro. Su interior, al cual se accedía por entradas laterales, estaba dividido en cuatro compartimentos separados. Cada uno tenía un asiento transversal tapizado en skay y tenía cabida para dos personas, con una capacidad total en cada coche de ocho viajeros. Aunque todos los coches tenían el mismo diseño, excepto el último que tenía el testero posterior redondeado, entre ellos iban pintados de colores diferentes.

En abril de 1990 el billete costaba 200 pesetas y el tren tardaba unos cuatro minutos en completar todo el recorrido.

ELS TRENS DE BARCELONA
Història dels ferrocarrils industrials de Barcelona

Carles Salmerón
Articulo enviado por nuestro colaborador Jaume Susany