En el Parque de Montjuic, Mari Trini desnuda su alma, aunque piensa que eso ya no vale la pena

En el Parque de Montjuic Mari Trini desnuda su alma, aunque piensa que eso ya no vale la pena. LA VANGUARDIA DOMINGO 25, AGOSTO 1985 – JOSEP SANDOVAL

Man Trini pasa este fin de semana trabajando en el Parque de Atracciones de Montjuic. Y llega la cantante con esta nueva imagen que potencia su condición femenina al ciento por ciento: traje chaqueta en terciopelo fucsia, blusa blanca con barcos bordados, como en una alegoría de color y manera de vida.

En el Parque de Montjuic, Mari Trini desnuda su alma, aunque piensa que eso ya no vale la pena

Presenta, básicamente, los temas de su último disco, titulado “Diario de una mujer”, y que lleva textos inspirados en un diario que encontró en la calle y que el anonimato le impidió devolver. También cantará sus temas de siempre, quizá porque parte de su público “siente nostalgia de su generación. Que la gente, a veces, «no evoluciona, se casa, se queda con la familia, la casa. la televisión, y creen que no se ha hecho nada más”.

Pero Mari Trini, que lleva la revolución en sus venas, busca reivindicaciones de forma constante. Y, hasta cierto punto, se siente cansada de batallar con cada voz nueva. precisamente porque, normalmente, las competencias vienen establecidas a partir de cuerpos o físicos. “Es como luchar contra un producto, y eso es muy difícil”, dice como justificando su sensibilidad, sus historias, sus amores y esa parte de vida que, a menudo, olvida o deja en sus canciones.

“Pero me he dado cuenta de que no vale la pena desnudar el alma”, piensa en voz alta cuidando de no dejar escapar esos nombres que la han perjudicado, para no traicionar a esos “fans” que, como este fin de semana bochornoso, se agolpan para escucharla en respetuoso silencio.

A Man Trini, coproductora de sus discos la mayor parte de las veces, se la ve cerca y lejos de aquella imagen de los primeros tiempos. De la bohemia de cabellos largos y aires de Brel, a la historia intimista, hay como una readaptación del hecho social a través principalmente de su condición de mujer.

“Adoro al hombre, aunque no a todos, claro”, bromea. pero «creo en la mujer, es la madre de todos los hombres, estarás de acuerdo, ¿no?” Y sabe de «igualdad de condiciones, aunque no oportunidades, de la superioridad de la fuerza física del varón”, del machismo imperante. Fenómeno al que sucumbió una vez, aunque ella lo interprete como una liberación de imagen hacia los demás. “Me quité la ropa porque estaba harta de que todos pensasen que, por ir tapada o con pantalón, tuviera algo feo que esconder. Así que dije, vais a ver lo bonito que tengo el cuerpo.” Y Mari Trini se desnudó en una popular publicación, “enteramente”.

Y con ello acabó un lamento continuo “de familias que me pedían consejo sobre cómo solucionar los problemas de sus hijos, a quienes creían afectados de una enfermedad igual a la que yo no tenía”. No se siente apolítica, sino más bien «no dependiente de los políticos, que eso es otra cosa”, aunque, bromea otra vez, “podría dedicarle una canción a la ex esposa de Boyer”.

Editado por Josep Pérez