Un muerto y seis heridos por avalancha en un festival musical en Montjuic

Un muerto y seis heridos por avalancha en Montjuic. Redacción de La Vanguardia  15/04/1980 Barcelona Foto: EFE y AP-Europa

Un muerto y seis heridos por avalancha en un festival musical en Montjuic

Muerte durante un festival musical en Montjuic

Un muerto y seis heridos por avalancha en Montjuic.

He aquí una sobrecogedora nota grafica del accidente ocurrido el pasado domingo en el Teatro del Parque de Atracciones de Montjuíc, cuando la multitud desbordó la capacidad del recinto en varios miles de personas, originándose un alud humano cuyo balance fue la muerte de una joven y numerosos heridos de consideración.

Más cincuenta mil las personas

Se calcula que pasaban de cincuenta mil las personas que acudieron al Parque de Atracciones de Montjuich en la mañana del domingo, a ver actuar al dúo musical denominado “Los Pecos”.

Y ello pese a que el festival, organizado por la Cadena SER, se retransmitía por todas sus emisoras en el programa “Gran Musical”.

A las once y cuarto de la mañana, el recinto estaba completamente lleno y miles de personas propugnaban por entrar, mientras la policía hacía lo imposible por contener a la multitud, compuesta en su mayoría por jóvenes ”quinceañeras”.

Antes de la actuación de “Los Pecos”, los asistentes luchaban más y más por aproximarse al escenario, protegido por unas vallas.

Las avalanchas se sucedían sin cesar.

Se produjeron avalanchas, además de delante del escenario, en los laterales del anfiteatro.

En una de estas olas humanas resultó muerta, pisoteada por otras personas, la joven de 15 años de edad, Marte Tormo Train, vecina de la calle Enna.

También resultaron heridas Encarnación Verdejo Pareja, de 20 años, residente en Montcada-Bifurcación, que padece fractura de tibia y peroné de la pierna derecha, de pronóstico grave; Amparo Morte Redondo, de 13 años, vecina de la calle de Rubio y Ors, con contusiones múltiples y magullamiento general, de pronóstico leve; Josefina Doribo Cid, de 15 años, vecina de la calle Tisso, con contusiones múltiples, de pronóstico leve, María de los Ángeles Rodríguez Ramos, de 15 años, vecina de la avenida de Severo Ochoa, de l‘Hospitalet de Llobregat, herida de contusiones múltiples, de pronóstico leve y María Luisa Boren Gómez, de 12 años, domiciliada en Travesera de Dalt, asistida de lipotimia de pronóstico leve, así como Carlos Caparrós Giménez de 18 años, vecino de la calle de Finestrelles, que padecía esguince de tobillo, de pronóstico leve.

Todos los heridos fueron asistidos en el Centro Quirúrgico de Urgencias de Peracamps, quedando ingresadas las dos primeras de la relación anterior.

Pese a los trágicos incidentes el festival no se suspendió, y poco después de haberse registrado la fatal avalancha, actuó el popular dúo.

Una muerte para meditar

EL domingo, en el Parque de Atracciones de Montjuic, se celebró uno de esos festivales de música moderna que, por la intervención de ídolos de la juventud, arrastran multitudes.

El acto acabó en tragedia: una muchacha de quince años de edad murió aplastada por uno de los aludes que el público provocó en el deseo incontenible de acercarse al escenario para ver de cerca a los protagonistas del festival.

Otras jóvenes, entre diez y veinte años, sufrieron también heridas de consideración.

El balance pudo haber sido mucho más dramático, a juzgar por los informes que han emitido dos fuentes autorizadas: personal de la Policía Nacional encargada de mantener el orden y miembros de la Cruz Roja situados en el recinto del Parque encargados del servicio de auxilio.

Todos los comentarios son coincidentes en una circunstancia muy concreta: la entrada de público en el Parque de Atracciones se desbordó hasta unos límites altamente preocupantes, y de ahí arrancan las causas que determinaron luego una incapacidad para contener el frenesí de una muchedumbre adolescente que pugnaba por llegar hasta sus ídolos.

El fenómeno no es nuevo y, por tanto, no cabe el recurso de acudir a la argumentación de la sorpresa por la extraordinaria afluencia de público.

Quienes manejan todo el entramado de los festivales y mueven los resortes de este mundillo artístico que apasiona a la juventud, saben perfectamente cuál va a ser la respuesta a una llamada que viene ampliamente orquestada desde todos los medios que directa o indirectamente están interesados en el éxito del espectáculo y en la promoción de los cantantes.

Lo que ocurrió el domingo en el Parque de Atracciones de Montjuic era previsible.

Y las trágicas consecuencias son fruto, sin duda, de una enorme imprudencia que en modo alguno puede atribuirse a las actitudes enfervorizadas de los muchachos y muchachas que invadieron el recinto, sino a los responsables del espectáculo, que no han sabido instrumentar las medidas de control y seguridad que requiere una concentración humana de esta naturaleza.

La muerte de la joven Marta Tormo Traín

Casi una niña, obliga a serias reflexiones y constituye un motivo de honda preocupación.

Las circunstancias que envuelven el lamentable suceso de Montjuic han de entenderse como un toque de atención para todo el cuerpo social y, de manera especial, para quienes tienen encomendada la tarea de encauzar por sendas de sensatez y cordura estos movimientos multitudinarios.

La accidentada noche «rockera» en Badalona, el pasado viernes, con el balance de un coche incendiado y otros desmanes, provocados al parecer por un grupo de jóvenes que no pudieron entrar en el local donde actuaba un conjunto inglés, puede incluirse también, por sus consecuencias qamberriles, en el frenesí que suele generar este tipo de actos.

Las autoridades a quienes se confía el cuidado de la cultura popular y el buen orden de las manifestaciones promovidas en torno a ídolos de la canción, en cuya parcela, como vemos, suelen ocurrir hechos que desencadenan accidentes graves, han de asumir su gran parte de responsabilidad para que hechos tan dolorosos no vuelvan a repetirse.

Hace aproximadamente ocho años ya ocurrió otro suceso luctuoso, corno el de ahora, en el mismo escenario de Montjuic.

¿Habrá que aguardar una nueva tragedia para afrontar con realismo un problema que día a día adquiere mayor dimensión?

Recortes de prensa Un muerto y seis heridos por avalancha en Montjuic facilitados por Jose Pérez

Una joven, muerta en un recital de Pecos en Barcelona

Una joven, muerta en un recital de Pecos en Barcelona

Una joven, muerta en un recital de Pecos en Barcelona. J. M. COSTA 15/04/1980 El Pais

Al acto asistían más de 10.000 hinchas del dúo

Una serie de desgraciadas coincidencias han conseguido que el fin de semana en Barcelona se haya convertido en una mezcla trágica de creación y destrucción.

Una joven muerta, Marta Tormo Trian (de quince años) y seis heridos en el recital que los Pecos daban en el Gran Musical de la Cadena Ser, que tuvo lugar el pasado domingo en el parque de atracciones de Montjuich.

Dos coches quemados y diversos grados de contusiones en las puertas de¡ pabellón deportivo del Juventud de Badalona, donde el grupo inglés The Police actuaba por primera vez en nuestro país.

Explicar nuevamente que «no hay derecho», repartir responsabilidades entre quienes las tienen o las puedan tener, no es suficiente: los hechos muestran mucho más a las claras el absurdo de unos montajes y unos ataques histéricos en los cuales puede ocurrir cualquier cosa.

El concierto de los Pecos era su primera actuación masiva tras regresar de su primera gira americana.

Los recitales del Gran Musical perpetúan una idea que nació a mediados de los años sesenta y que trataban de presentar a todo el país, y a través de la cadena radiofónica SER, lo mejor o más comercial de la música popular.

En esta ocasión, el «magno evento» se trasladó a Barcelona, más en concreto al parque de atracciones de Montjuich.

La organización (parcial) del concierto, la cadena SER, había reservado y controlaba unas mil entradas para repartir entre sus oyentes y los miembros de los distintos clubes de fans de Pecos, pero el recinto se encontraba abarrotado por un gentío que los cálculos más tímidos cifraban en unas 10.000 personas, aunque otros asistentes daban cifras de 15.000 y hasta 20.000.

Así, en una situación insostenible, hasta con desmayos ocasionales que varios médicos atendieron detrás del escenario, esas masas esperaron pacientemente hasta las doce y media la salida de sus ídolos.

Todo discurría en una anormalidad controlada, cuando, diez minutos antes de acabar el concierto, tuvo lugar una avalancha en las escaleras laterales del escenario que sepultaría a una serie de jóvenes, produciéndose la muerte por asfixia de Marta Tormo, de quince años, quien acudía por primera vez, y contra la opinión de sus padres, a un acto de este tipo.

Las causas de la avalancha

Según algunos testigos presenciales, la avalancha pudo producirse al intentar la fuerza pública un desalojo de las escaleras laterales del escenario, posibilidad esta desmentida por la Jefatura Superior de Policía de Barcelona, donde afirman que nunca se intentó tal desalojo, y que la avalancha fue una consecuencia desgraciada, pero no inimaginable, en este tipo de reuniones.

El hecho es que nadie de entre quienes estaban en el escenario (casa de discos, cadena SER, Pepe Cañaveras, que ejercía de presentador) conocieron lo sucedido hasta bien entrada la tarde.

Ayer, algunos heridos continuaban su proceso de recuperación en distintos centros sanitarios.

Otros antecedentes

Pero con ser los más trágicos, los hechos del Parque de Atracciones no fueron los únicos.

Dos días antes, y con motivo del concierto de Police, unas 2.000 personas sin entrada (según cálculos de los organizadores), se agolparon en las puertas del Pabellón de Deportes de Badalona, para intentar una especie de asalto al palacio de invierno, que fue contestado con rigor y contundencia por la Policía Nacional.

Las masas fustigadas y frustradas no vieron, al parecer, otra salida que romper cristales, pinchar las ruedas de diez coches y como fin de fiesta especial, quemar dos vehículos que ardieron hasta el último tornillo.

En esta ocasión, el vandalismo no se dirigió contra algo concreto (los servicios de orden, por ejemplo) sino contra los medios de transporte de quienes -¡horrible pecado!- estaban, sencillamente, disfrutando con su música.

Asimismo, y como resultado de estos forcejeos, se produjeron diversos grados de contusiones, sin que en el interior del Pabellón se registraran en ningún momento movimientos animales, excepción hecha del hacinamiento a que los casi 5.000 asistentes estaban sometidos.

Sólo al final, estos sufridos rockers pudieron percatarse de los acontecimientos, cuando tuvieron que salir escoltados por una doble hilera de policías que mostraban con cierto aparato sus bombas de humo.

Ambos hechos son lo suficientemente estúpidos y lamentables -y trágico uno de ellos- como para que sus ocultos protagonistas se lo pensaran dos veces.

Pero es una esperanza muy leve: probablemente no piensan.

Una joven, muerta en un recital de Pecos en Barcelona, editado por Josep Pérez.